29 octubre 2018

Maiky Iberkleid, el millennial boliviano que quiere llevar el internet a todas partes



Tiene 26 años y trabaja en Hologram, una startup de Estados Unidos que desde hace tres años provee una red celular para el internet de las cosas (internet of things, en inglés). Hologram brinda el servicio a través de un chip SIM que da acceso a más de 550 redes de telefonía celular, en más 180 países del mundo sin costos adicionales.

"Con ese chip se puede ir de Bolivia a Brasil, Vietnam, Medio Oriente, Europa sin que se corte el servicio. Además de dar acceso al internet por el celular, da acceso a la red a los dispositivos que hacen posible el internet de las cosas", explica el boliviano Maiky Iberkleid, jefe de Soluciones de Hologram.

"Era muy complicado tener servicios de internet en dispositivos para el internet de las cosas. Los proveedores de la línea celular de Estados Unidos, como T-Mobile, Sprint, por ejemplo, sólo pensaban en el celular, y nosotros necesitábamos una conexión para dispositivos", explica Maiky.

Y la startup Hologram tuvo una idea y encontró la solución para esa limitación con un chip.

Maiky, que regresó por unos meses a La Paz, donde nació, recurre a un ejemplo para explicar cómo su compañía ayuda a hacer posible el internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés), cuyo objetivo es recolectar información para optimizar procesos y "deshacerse del gasto que no vale la pena".

"En La Paz tenemos basureros nuevos, grandes, pero no se sabe cuándo están llenos, a menos que alguien los revise, una, dos o tres veces. Eso es un gasto de tiempo de las personas que hacen ese trabajo, un gasto del combustible que consume la movilidad en que se transportan, y un gasto de la misma movilidad. Para evitar estos gastos, se incorporan en los basureros dispositivos inteligentes conectados a internet (con el servicio de Hologram) que dan información del nivel de basura e indican el momento preciso en que deben ser vaciados. Esa información puede optimizar todo", afirma.

La startup Hologram

Este ingeniero eléctrico, que se graduó en la Universidad de Princeton de Estados Unidos, hizo su tesis sobre el internet de las cosas. La startup Hologram lo rastreó por ese trabajo y lo contrató para arrancar con su idea.

"Comenzamos con una página donde teníamos un dispositivo que creamos con nuestro chip. Nos fue muy bien, comenzamos a crecer, pero llegamos a un punto en que nos faltaba el financiamiento", cuenta.

En Estados Unidos, como en otros países, existen las venture capital, inversores que se dedican a cazar las ideas que tienen las startup para financiarlas, sin ningún compromiso, incluso bajo el riesgo de perder, porque siempre son ideas de cosas que no existen y pueden fracasar.

A cambio de su apoyo piden un porcentaje de las acciones de estas empresas emergentes, cuya característica también es su flexibilidad y capacidad de orientar y cambiar sus productos de acuerdo con las necesidades del mercado.

Con su idea para facilitar el internet de las cosas y su objetivo, y lema "Internet en todas partes", Hologram logró la inversión de dos venture capital y trabaja en eso. "Es una idea loca pero nosotros lo queremos hacer, porque el internet es un derecho humano. Consideramos que al poner internet en todas partes estamos ayudando a los derechos humanos", afirma Maiky.

Todo automatizado

Con su principal producto, el chip que da acceso a internet por la red celular, Hologram brindó, por ejemplo, su servicio para unas manillas ideadas para el cuidado de ancianos. "Si un anciano cae, el brazalete mide el impacto del golpe para saber si tiene que llamar a la enfermera o a la ambulancia", cuenta.

También trabajaron con un sensor para la agricultura, que permite medir el estado del suelo, el requerimiento y la cantidad de agua y de otros factores que hacen al cultivo de viñedos. Al mismo tiempo crearon Nova, un modem USB que sirve para conectar a internet por la red celular a computadora y dispositivos linux para crear productos de cero.

Y para alcanzar sus objetivos los profesionales que optan por una startup tienen que tener al menos tres cualidades: el optimismo, la dedicación y la constancia en la investigación porque incursionan en ideas que no existen y no saben cuál es el siguiente paso.

"Si no eres optimista ya fracasaste. Sabes que tienes el riesgo, pero tienes que estar seguro de que tu idea loca se realizará", dice Maiky Iberkleid.

Añade que la dedicación es fundamental porque se trabaja todo el tiempo. "Si te llega un mail de tu cliente en la madrugada, pidiendo ayuda, se la das". "Además, tienes que tener capacidades que te permitan algo así como disecar un problema y atacarlo por partes. Como son cosas que nunca hiciste, no sabes cuál es el siguiente paso. Tienes que ser muy analítico, creativo y dinámico, porque de un día al otro puede cambiar tu negocio", añade.

Las startup son uno de los medios por los que la generación de Mayki Iberkleid, los millennials, quieren cambiar el mundo, y ser parte de ese proceso. El boliviano asegura que ese cambio es un mundo completamente automatizado, que optimizará el uso de todo y hará desaparecer los trabajos repetitivos, y pesados que "no hacen feliz a la gente".

¿Pero qué pasará si se eliminan empleos

"Es trabajo de los gobiernos en todo el mundo poner impuesto a esa automatización para darle ese dinero a la gente para que haga lo que le gusta. Pero siempre habrá trabajo, tal vez no los que ahora conocemos, pero siembre habrá", responde Iberkleid.

Princeton

Maiky Iberkleid estudió en La Paz en el Colegio Calvert. Después de salir bachiller ingresó a la Universidad de Princeton de Estados Unidos, donde se graduó como ingeniero eléctrico. "Desde chiquito supe que sería ingeniero", afirma.

Siempre se sintió maravillado por la electricidad y la electrónica. De niño pensaba que eran magia, así que cuando fue a Princeton se sintió Harry Potter.

"Ir a Princeton a aprender ingeniería fue como ir Hogwarts a aprender magia", dice.

La filosofía de esa universidad marcó su vida. "El lema de Princeton es: 'Al servicio de la nación y al servicio de todas las naciones' La meta de la universidad es ayudar al mundo y creo que todos internalizamos esa misión, y salimos al mejorar el mundo", sostiene este joven que antes de llegar a Hologram trabajó en la División de Dispositivos Móviles de Microsoft y como consultor de automatización en Mercer (parte de Marsh and Mclennan Companies).

En los planes inmediatos de Maikyno está el de volver a Bolivia, necesita la tecnología para seguir persiguiendo su objetivo: ayudar a automatizar el mundo. La internet es como su médula espinal y en el país aún es incipiente.

Mientras se prepara para partir de nuevo ya extraña las salteñas y el Hernando Siles, "viendo ganar al Bolívar".

Fuente.


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