02 julio 2018

De lavandera a revelación en el internet, la vida de doña Helena

Wara Arteaga /  La Paz



En  Pasankeri, Macrodistrito Cotahuma,  una mujer de avanzada edad camina  velozmente    por las vacías calles de esa zona. Es doña Helena Ajno Saavedra, de 69 años, quien en los últimos días se  convirtió en una revelación  en las redes sociales e internet por enseñar en un video cómo    preparar una  sopita de pollo para combatir el  frío.

Para doña Helena, el tiempo es su   peor enemigo.  Además de pasar varias horas del día en su cocina y mimar a sus seres queridos con  su rico sazón, ella se dedica a trabajar la tierra y cuidar sus plantas. También destina  unas horas para alimentar a sus conejos y gatos, y de vez en cuando lava ropa. 

 Porque aunque tenga cerca de 70 años,  doña Helena  no deja de trabajar. Y en su ocupada agenda hizo   un espacio para  grabar el famoso audiovisual, producido  y dirigido por el    colectivo Ají de Video.

Foto:Marco Aguilar / Página Siete

  Con una sonrisa y una tierna mirada, doña Helena recibe a Página Siete en su casa,  la misma que se encuentra frente a un barranco o a un  mirador que muestra una envidiable y hermosa postal de la ciudad de La Paz. Ella, al igual que todas las abuelas, tiene muchas historias que contar.

"Ya estoy cansada, ya no quiero recibir más entrevistas", confiesa  doña Helena antes de iniciar la conversación. Es que desde  el 23 de junio, cuando  se publicó un video  que ella protagonizó, los canales de televisión  y los periodistas no  dejaron  de buscarla.

Cuenta  que los días pasados la tuvieron cocinando hasta altas horas de la noche y que luego la sacaron en  la madrugada para  participar en  las revistas de los canales de televisión. Todos estaban interesados en que repita la receta de  su famosa sopita de pollo.  Hasta el viernes pasado, el  audiovisual, que dura   un minuto y medio, ya registra más de 1,5 millones de reproducciones en la página Ají de Video. Además,   fue compartido más de 40.000 veces. Ella recuerda que comenzó este proyecto en enero justo en los días  de la  feria de Alasita. 

Es muy activa a pesar de su apariencia cansada y es muy optimista. Como  muchas personas que migran del área rural a la ciudad,  tuvo  una vida muy dura. Llegó a  la ciudad de La Paz, a sus 25 años, desde Sud Yungas. 

Ella nació en Ocobaya,  Chulumani, pero decidió partir por decepción, después de quedar viuda a los tres años y ocho meses de haberse casado. "Grave se sufre. Inquilina y  mujer sola. No quieren darte ni un cuarto",  dice.

De esas épocas recuerda que trabajó mucho para conseguir dinero y comprar  un terreno. Luego, se esforzó más y más para  construir  una vivienda. "Yo veía las casas de piso y decía 'si ellos tienen por qué yo no puedo tener'", cuenta ahora. 

 

Para hacer ese sueño realidad sacrificó sus descansos. En la mañana, doña Helena  vendía en las calles, en las noches recogía piedras para las nuevas construcciones que se alzaban en el barrio y los fines de semana cocinaba en las fiestas. 

"He trabajado de todo", dice, mientras muestra los dedos maltratados de sus manos que reflejan   las incontables veces que lavó ropa ajena. Ahora su familia ya no quiere que trabaje, pero ella insiste y  sigue lavando ropa. "Sólo una vez a la semana", asegura. 

Cuando no cuida a sus plantas de  oca, papa y  palalisa, doña Helena alimenta  a sus conejos y gatos. Y cuando ya termina todas sus labores de casa,  ella empieza a tejer. Una clara muestra de su  pasión por el trabajo  es su ropa de casa, una pollera que ha cobrado forma gracias a decenas de trozos de tela que cubren las grietas. Tiene una enagua similar  que muestra con mucho orgullo, es que las lanas de algodón que han dado cuerpo a esta prenda le dan más calor en las noches de frío. 

Más entusiasta aún, la mujer explica que ella no le teme a los retos. Por eso, aceptó la invitación para grabar el video.

 Asegura que estos últimos días le sorprendió el cariño  de  la gente  en  las calles. "Hoy me han abrazado tres hombres", comenta sorprendida. Relata que recibe muchas felicitaciones  y cariño por el video.  

"Me dicen que he puesto en alto el orgullo de la mujer de pollera", cuenta mientras cocina un poco de fideo para su cena. Sentada en un catre instalado en su cocina, ella está al pendiente de la  comida,  mientras conversa.

 Gracias a algunos vecinos y conocidos, doña Helena pudo ver el video en que enseña a preparar sopita del pollo. Y es que ella no maneja celular.

  "Mis nietos me han querido dar, pero no sé leer ni escribir, por ahí al contestar aprieto otra cosa", comenta. 

"Es que soy huérfana", alega y aprovecha ese momento para recordar a su familia de Ocobaya, a su hija, a la hija de la señora que la crió y a  toda la gente que  conoce en ese rincón de los Yungas.

Ese catre improvisado instalado en la cocina  no lo usa ahora, ella duerme en otra habitación, pero esa cama fue muy importante hace unos tres años. Esa ocasión fue quizás la primera vez que salió en un medio masivo, fue por un accidente. 

Ella recuerda que una  mañana salió a recoger pasto para sus conejos, fue a un espacio vacío, cerca de donde vive. En una de esas pendientes, sintió que alguien la jalaba y cuando volteó a ver ya estaba cayendo. Despertó al día siguiente, entre esos promontorios de tierra que dividen   La Paz y El Alto. "Me arrastré un poco y grité. Al frente, un hombre estaba cargando a su wawa y le pedí que me regale agua y llamó al 110", cuenta ahora. Por  el accidente quedó postrada  tres meses en la cama que hoy alberga su cocina. 

Entre risas y tristezas transcurre una charla de media hora, y al finalizar, con el mismo tono pícaro, doña Helena comenta que ya está pensando en un nuevo platillo. "Puedo estar preparando una sajtita", propone sonriendo. 

Fuente.
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