02 mayo 2018

Hawking y Saavedra, dos estrellas de la física mundial se extinguen




por Paola Wara   Chamani Velasco

Astrofísica boliviana

Stephen Hawking fue uno de los físicos teóricos y cosmólogos más importantes de nuestros tiempos. Luego de sobrevivir una larga lucha contra la enfermedad ALS (esclerosis lateral amiotrófica), el pasado 14 de marzo este físico británico abandonó nuestro planeta para continuar otro viaje hacia el abstracto del espacio-tiempo del universo. Su bestseller "Breve historia del tiempo" conquistó a las masas que se dejaron vislumbrar por la física y la astronomía modernas, y sus importantes contribuciones a la cosmología, como las singularidades del colapso gravitatorio, su aplicación a los comienzos del universo en la "gran explosión inicial" (big bang en inglés) y  la radiación de los agujeros negros (Radiación de Hawking) le merecieron el respeto, reconocimiento y fama internacional, aunque también le generó envidias dentro de la propia la comunidad científica.

 

Durante la mayor parte de su vida Hawking estuvo confinado a una silla de ruedas y a un sintetizador de voz. Superó esta limitación gracias a su pasión y determinación de continuar sus investigaciones en el campo de la cosmología, la relatividad general y la física cuántica. Llegó a ocupar la cátedra Lucasiana de Matemáticas en la Universidad de Cambridge, que en el pasado fue detentada por genios científicos del calibre de Isaac Newton y Paul Dirac. Una verdadera hazaña no solo científica sino también corporal. Sin embargo, no todo en la vida es puramente individual, pues una parte crucial del éxito de Hawking se debe al soporte moral y sincero de su ex-esposa Jane Wilde. Hawking claramente reconoció semejante gesto en su mencionado bestseller.

 

La partida de este físico deja en un vacío en la orientación civilizatoria de la humanidad. Sin miedos ni tapujos y sin dejarse tentar por ciertos vicios del pensamiento relacionados con la religión y la idolatría, Hawking alertó de manera clara e inesperada a la humanidad sobre una plausible invasión alienígena, sobre el peligro del desarrollo acelerado de la robótica y la inteligencia artificial, pero también sobre la urgencia de habitar en el futuro otros planetas, si se pretende preservar la especie humana. Estuvo convencido de que las leyes de la física y la naturaleza eran el universo en sí mismo y explicó desde un punto de vista estrictamente científico e incómodo (para muchos) que la creación divina del universo resulta honestamente una idea innecesaria y superflua. Con conciencia lúcida Hawking falleció recordando seguramente una de sus propias frases: "considero el cerebro como una computadora que dejará de funcionar cuando los componentes fallen. No hay cielo ni vida después de la muerte para computadoras que dejan de funcionar; ese es un cuento de hadas para la gente que tienen miedo a la oscuridad". Después de todo, ni siquiera los agujeros negros resultaron ser tan "oscuros", el miedo (la oscuridad) a la nada es lo único que talvez molestaba a Hawking.

 

En Bolivia el físico experimental Oscar Saavedra San Martín ha dejado también un vacío en la física mundial de rayos cósmicos. Esta pérdida es sentida por toda la comunidad científica de física local. El profesor Saavedra, nacido en la ciudad de La Paz hace más de 77 años, falleció el pasado 8 de abril en su residencia de Bonvicino en Italia. Desde muy joven soñaba y ambicionaba con entender el universo de las partículas. Dicha ambición lo llevó a dejar nuestro país para migrar y estudiar física en Italia. Obtuvo su doctorado en física en la Universidad de Milán en 1964, desde entonces lideró y participó activamente en varios experimentos científicos en el mundo "codo a codo" con investigadores italianos, rusos, japoneses, europeos y americanos. Todo esto le permitió participar y organizar innumerables conferencias y congresos internacionales de astrofísica de partículas. Recibió el premio Markov de la Academia de Ciencias de Rusia debido a la detección de neutrinos en el Monte Bianco (en Italia) provenientes de la explosión de Supernova SN 1987, sin duda un gran reconocimiento de la ciencia rusa hacia un científico boliviano.

 

Oscar Saavedra no fue un físico egoísta. No fue a Europa para lograr únicamente sus ambiciones personales y éxitos, sino que volcó todos sus esfuerzos de manera eficaz y generosa en el desarrollo de la ciencia de rayos cósmicos en Bolivia. Trabajó activamente como director en el Laboratorio de Física Cósmica en Chacaltaya, motivando e impulsando a la comunidad local a la investigación activa en el área. Fue un "profesor" en el sentido pleno de la palabra, pues no era sólo un gran científico sino también una persona noble. Tuvo fe y creyó vehemente en el potencial de los estudiantes bolivianos de física. Las series de las escuelas latinoamericanas de Rayos Cósmicos y Astrofísica que comenzaron en el año 2004 fueron parte de su gran obra. Las conferencias organizadas alcanzaron tal magnitud que los científicos invitados en Bolivia provenían de todas partes del mundo. Para Saavedra esto era natural, porque la colaboración científica a nivel mundial era parte de su trabajo habitual (incluso llegó a tener trato personal con Stephen Hawking, "conocí incluso a su segunda mujer!" contó alguna vez). Gracias a Saavedra los estudiantes bolivianos tuvimos el privilegio de aprender y enterarnos de las investigaciones internacionales de primer nivel en el área de rayos cósmicos, todo lo cual motivó a varios estudiantes a continuar sus estudios en este campo. Como profesor Emérito de Física en la Universidad de Turín en Italia Saavedra mantuvo su compromiso con Bolivia de modo tan activo que gestionó a que varios estudiantes bolivianos obtuvieran becas de doctorado en universidades Italianas. Hoy varios de ellos son científicos bolivianos que contribuyen activamente a la Física en el país.

  

Un aspecto notable y gran hazaña lograda por el profesor Saavedra es que siendo un científico boliviano proveniente de un país subdesarrollado de los años 50' supo ganarse el respeto de la ciencia europea y mundial. Alguna vez contó que fue un gran reto el obtener el cargo de profesor titular en la Universidad de Turín (una de las universidades más antiguas de Europa) en medio de la aguda competencia académica. Las áreas científicas son altamente competitivas, requieren disciplina, responsabilidad y seriedad. Saavedra no solo cumplía con todos estas exigencias, además tenía el talento y una pasión genuina por la ciencia física. No de en vano su trabajo está plasmado en más de 500 artículos publicados en revistas científicas internacionales.

 

Otro aspecto digno de mencionar es que el profesor Saavedra era un visionario. Su lucha incansable por concretar y fortalecer un grupo activo y serio de investigación en física de rayos cósmicos en Bolivia es indudable. Saavedra soñó con una física Made in Bolivia. Siempre sugería que los investigadores jóvenes bolivianos deberían involucrarse (ya sea con apoyo institucional u otro) en proyectos científicos de manera propositiva, creativa y con liderazgo. Para él era claro que la ciencia y la educación en Bolivia debían cambiar y evolucionar. Lamentaba a veces el poco interés y el débil soporte de los gobiernos a la ciencia y a los científicos bolivianos. Pese a su avanzada edad y su deteriorado estado de salud mantenía todavía esa fortaleza para realizar reuniones científicas y participar en conferencias. En los últimos años se dedicó también a buscar colaboraciones con científicos nucleares rusos. En una de sus innumerables visitas a sus colegas de Moscú, participó como miembro del consejo consultivo internacional de la National Research Nuclear University (MEPhI) de Rusia. En esa coyuntura Saavedra deseaba colaborar estrechamente con el gobierno boliviano en temas concernientes a la energía nuclear. Pero con mucha decepción señaló la indiferencia y falta de interés del embajador boliviano en Rusia, el cual menospreció su invitación para conversar sobre proyectos nucleares en Bolivia.

 

¿Qué legado nos deja a los bolivianos el físico boliviano Oscar Saavedra? Sin duda su visión y su lucha por desarrollar ciencia seria y madura en Bolivia, una actividad que supone del apoyo estatal, como sucede en los países desarrollados y dominantes. Esto exige que los científicos bolivianos trabajen activamente y tengan el poder de decidir los actuales y futuros desarrollos científicos y tecnológicos en Bolivia. Se trata de superar no sólo la dependencia económica, sino también el colonialismo intelectual y dejar de ser siempre los últimos en materia científica a nivel planetario. Felizmente figuras destacables como la del profesor Saavedra son una prueba del potencial de los científicos bolivianos que levanta nuestra autoestima nacional. En la lista de celebridades, los ingleses tienen a Hawking, nosotros los bolivianos a Saavedra. Para los físicos de Bolivia Saavedra es la señal de hasta dónde podemos llegar nosotros los bolivianos, si hacemos las cosas seriamente.

 

Paola Wara Chamani Velasco

Doctorante boliviana en Radioastronomía y Astrofísica

Radio Observatorio de Metsähovi

Universidad de Aalto - Finlandia


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