06 agosto 2017

Bolivia, el país que exporta triunfadores



Profesionales, empresarios, académicos son los bolivianos que salen al exterior en busca de oportunidades que aprovechan muy bien y destacan hasta convertirse en inspiración para sus compatriotas.


Bolivia, el país que exporta triunfadores
El profesor Jaime Escalante en Estados Unidos, junto a los alumnos a los que enseñó cálculo.


Ivone Juárez, Periodista
Quizá las historias de los bolivianos exitosos en el mundo comenzaron a conocerse con el profesor de Matemáticas y Física Jaime Escalante, que en la década de los 70 del siglo pasado migró a Estados Unidos, la tierra del sueño americano, en busca de mejores oportunidades. Tenía 33 años y logró que su carrera de docente, hecha en La Paz, fuera reconocida en ese país; pero  eso no fue lo máximo, sino que hasta  ideó un modelo de enseñanza de cálculo que revolucionó la educación estadounidense.
En 1982 , el profesor Escalante, Kimo, como le decían sus alumnos, logró que 18 estudiantes del Garfield High School, colegio de un barrio latino de Los Ángeles, aprobaran un examen de cálculo avanzado tan difícil que en esos tiempos sólo el 2% de los graduados de secundaria de Estados Unidos se animaban a presentar.
El profesor boliviano se convirtió casi en una leyenda en Estados Unidos, donde inspiró una película, Stand and deliver (Con ganas de triunfar, en español), un libro The Best Teacher in America, de Jay Mathews,  y hasta el Servicio Postal de ese país reveló una estampilla en su honor. ¿Triunfador? ¿Quijote? Escalante tenía una fórmula para alcanzar sus objetivos: "Ganas, solamente ganas", y se las repetía a sus alumnos. El maestro   Kimo  murió en California, en 2010, víctima del cáncer, no regresó a Bolivia.
"Nadie es profeta en su propia tierra"...
Y muchos bolivianos han seguido y siguen el camino  del brillante profesor Escalante: estudiantes, profesionales, empresarios o emprendedores que para alcanzar sus sueños no se detienen ante las fronteras, geográficas o culturales,  y marchan fuera. 
El director de la Escuela de la Producción y la Competitividad de la    Universidad Católica Boliviana (UCB), Gonzalo Chávez, señala que el fenómeno se repite desde  hace más de 50 años, desde que  Bolivia se convirtió en un país expulsor de mano de obra calificada y no calificada.
"Es una migración sofisticada que tiene que ver con empresarios, que por diferentes razones salieron del país y se quedaron en los países que eligieron para migrar, generalmente América Latina y Estados Unidos", dice el economista, quien también salió de Bolivia   en diferentes momentos  (a Estados Unidos, Brasil e Inglaterra) para profesionalizarse, pero regresó.
 "Es conocido, por ejemplo, que en los años  60, 70 y 80 muchos médicos y dentistas se fueron a Brasil. Estudiaron ahí y se quedaron. Es conocida la comunidad de médicos y dentistas  que está en ese país, como la de Washington y Arlington. En los últimos 15 años, muchos profesionales se fueron a vivir a Perú, y trabajan en el área académica. Hay médicos ingenieros a los cuales les va muy bien afuera y, generalmente, es gente que destaca mucho", añade Gonzalo Chávez.
   Pero los bolivianos en el exterior no sólo destacan en la medicina, sino en la empresa, la academia, en organismos internacionales y hasta en gobiernos, como el de Estados Unidos, hasta donde llegó, por ejemplo, Cecilia Muñoz como directora  Política Doméstica de la Casa Blanca, en el gobierno de  Barack Obama.
En la empresa uno de los bolivianos más destacados es Marcelo Claure, en Estados Unidos, pero existen otros emprendedores de gran talla que migraron y tienen inversiones en Brasil, por ejemplo, en empresas como Brastem, Natura, Avianca. En Perú está Eric Jurgensen, como gerente de uno de los canales de televisión más prestigiosos de ese país América Televisión.
En la academia, los bolivianos en el exterior también se destacan. Se tiene a un Miguel Urquiola que es profesor senior del Departamento de Economía de la Universidad de Columbia en Estados Unidos, a Juan José Chumacero, profesor de Economía en la Universidad Católica en Chile. A estos profesionales bolivianos se suman muchísimos que destacan en las áreas en las que se encuentren.
A éstos se suman otros compatriotas que salieron a buscar también la fama, como el actor  y cantante Milton Córtez  o la actriz Carla Órtiz.
El mercado no valora sus capacidades
El rector de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), Waldo Albarracín, asegura que esta mano de obra sofisticada que sale a estudiar afuera no regresa  a Bolivia  porque el mercado laboral  no reconoce sus capacidades ni le ofrece espacio para desarrollarse.
"Exportamos intelectuales porque nuestro mercado laboral no valora sus capacidades y no tiene espacio, no les damos la garantía de que al regresar les daremos un trabajo", señala la autoridad.
"Somos un país expulsor especialmente de mano de obra más sofisticada, calificada, con maestrías y doctorados en el área técnica. Expulsamos a los profesionales para que migren a otros países, donde les va muy bien", coincide el director de la Escuela de la Producción y la Competitividad de la UCB, Gonzalo Chávez.  
Waldo Albarracín observa que esta migración de profesionales es una gran pérdida para el país porque sus capacidades y talentos se quedan en otras latitudes.
Sin embargo, remarca que éste no es un fenómeno que se presenta sólo en Bolivia, sino en todos los países de Latinoamérica. "Pasa en todas partes y además de ser consecuencia de un mercado laboral que no valora ciertas capacidades, tiene que ver también con el pensamiento latinoamericano de que sacar un título en el exterior representa mayor oportunidad y estatus", dice. "Pero es poca la gente que tiene la posibilidad de salir al exterior a especializarse", añade la autoridad.
 Gonzalo Chávez, maneja unas cifras:  "En este momento, en todas las universidades del mundo probablemente no haya más de 20 bolivianos haciendo un doctorado. En el caso de Corea del Sur hay 3.000 haciendo doctorados y en Brasil cientos". 
"Estos pocos que se van  no vuelven,  pero si mandáramos más, unos  1.000, 100 se quedarían, porque   ese mercado no puede asimilar más, y los demás regresarían, lo que sería   un shock de capital humano brutal para la economía de un país", continúa Chávez.
Es que cuando estos bolivianos regresan traen consigo tecnología, nuevas ideas y nuevas formas de organizar servicios o de contribuir a la educación.
En busca de oportunidades 
 Pero no todos los bolivianos que salen al exterior lo hacen pagando su profesionalización, muchos logran becas en universidades muy prestigiosas. Un ejemplo, es el economista  Luis Edwin Gonzáles, que  hizo su pregrado en la Universidad Católica Boliviana, y   logró una  beca completa  en la Pontificia Universidad Católica de Chile , considerada una de las tres primeras universidades de Latinoamérica.
"Recibí ofertas de las universidades  Los Andes en Colombia y  de la PUC de Río de Janeiro,  pero ninguna me ofrecía todos los beneficios como la Católica de Chile,  pasajes, seguro de salud, mensualidad para vivir y el pago completo del arancel de la universidad como en Chile", cuenta.
Luis llegó a Chile a mediados de 2007 y en 2009,  cuando se aprestaba a regresar a Bolivia, recibió una oferta de trabajo del mismo  director de la maestría  que había cursado. "Me llamó después de defender mi último trabajo de graduación para ofrecerme la coordinación académica del magister en macroeconomía aplicada siendo profesor asistente adjunto en el instituto", cuenta.
Pero eso no fue todo,  porque al poco tiempo, otro de sus profesores le ofreció ser parte del equipo  de asesores del Ministerio de Hacienda de Chile de entonces,  Felipe Larraín. Con ese grupo de profesionales, este boliviano formó el   Centro Latinoamerícano de Políticas Económicas y Sociales de la Universidad Católica de Chile, donde hasta hoy se desempeña como economista senior.
Y Luis Gonzáles piensa regresar a Bolivia, pero  por lo que dice, parece que es más por la nostalgia que siente por su patria. "Sí, definitivamente, en mi cabeza siempre resuena la canción de Matilde Casazola El Regreso, en especial la parte que  dice: 'Yo no logro explicarme, con qué cadenas me atas, con qué hierbas me cautivas, dulce tierra boliviana'. Ojalá el regreso sea más temprano que tarde", expresa.
Política de  atracción de capital humano
¿Por qué estos bolivianos que afuera se convierten muchas veces en triunfadores no regresan a Bolivia? El rector de la UMSA, Waldo Albarracín, considera que se trata de la falta de una política de Estado que garantice a estas personas que cuando vuelvan al país tendrán una fuente laboral que valore y remunere sus capacidades.
"Lo otro es que se tiene  que valorar a nuestros profesionales y que no prefiramos a los extranjeros, como lo hacen las autoridades que llegan al Gobierno", añade Albarracín. 
El director de la Escuela de la Producción y la Competitividad de la Universidad Católica Boliviana, Gonzalo Chávez, considera que se debería imitar a otros países, como Brasil, por ejemplo, donde los profesionales que salen a realizar algún doctorado, al regresar el Estado le otorga, durante dos años, un fondo para que realice investigación, hasta que consiga un trabajo. 
"En Chile, las personas que salen a hacer doctorados, cuando regresan, son incorporadas a los directorios de las empresas públicas y privadas", comenta.
Añade que el mercado boliviano debe generar empresas productivas para atraer el capital humano y generar ecosistemas para crear empresas.
"El gas natural y los minerales se acabarán, las ideas no y las ideas vienen de las  personas más formadas y de mundo. Las economías crecen por la cantidad de stock de capital humano que tiene, por su conocimiento colectivo", concluye Gonzalo Chávez.

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