29 julio 2017

Hacia la cultura del comercio electrónico

No una, sino dos son las soluciones digitales concebidas por la startup integrada por un por una decena de jóvenes bolivianos con el propósito de estimular la cultura del comercio electrónico en Bolivia. Más que ganar dinero, lo que pretenden es inspirar la confianza en este tipo de transacciones, muy comunes en mercados más sofisticados.

"Estaría feliz si nos reconocieran como pioneros del e-commerce, como quienes generaron un módulo de pago e hicieron fácil estas operaciones", dice Carlos Illanes, administrador de empresas de 27 años, miembro del grupo. Se trata de un grupo multidisciplinario compuesto por desarrolladores, diseñadores gráficos, profesionales del emprendimiento analistas administrativo-financieros, especialistas en marketing y logística. "Nos complementamos entre distintas especialidades. Es como una computadora, donde se unen varios chips que trabajan en diferentes áreas y de diferentes formas. Al unir esos chips se puede llegar a hacer algo bien hecho", explica Enrique Villaume, de 26 años, estudiante de creación y desarrollo de empresas.

El primer emprendimiento –que ya está operando- se denomina "recargas.bo" y está concebido como una cómoda opción para recargar crédito a los celulares sin adquirir tarjetas de telefonía. El portal reúne a todas las operadoras de telefonía celular. Sólo se requiere una tarjeta de débito o crédito.

Una solución ideal para padres que requieran cargar crédito a sus hijos, para personas que precisen una recarga en horarios en los que están cerradas las tiendas y quioscos que expenden tarjetas de telefonía para aquellos que en un viaje agotaron sus megas y necesitan crédito para comprar los servicios que les permitan disfrutar de música a través de Spotify o deleitarse con una película de Netflix.

Carlos Illanes

Pero lo más importante es que se trata de un servicio y de un producto seguro, vale decir que al usuario no le van a cobrar un monto mayor al que recargó ni tendrá el riesgo de que la compra no se ejecute o experimente alguna demora.

Se pone énfasis en el tema de seguridad considerado esencial para generar confianza en las operaciones de comercio electrónico. "El boliviano está empezando a confiar en esta clase de servicios pero se necesita una gestión sobre los beneficios de este comercio para que se comience a usarlo", anota Villaume.

El segundo emprendimiento, que está aún en fase de desarrollo, se denomina "quiero.bo". Se trata de una página de comercio electrónico donde se concentran diferentes tipos de productos y marcas, para venderlas en un market place. Un sitio en el que los usuarios pueden ver, elegir y adquirir productos desde la comodidad del hogar. Una página que incorpora productos de calidad, medios de pago y envíos de logística.

Se está cerrando contratos con empresas formales y reconocidas: Totto, Mundi Toys, Ketal (excluyendo alimentos), Dmc (electrónica y electrodomésticos) e incluso una reconocida florería. Que el boliviano sienta que está comprando un producto que conoce, de una tienda en la que confía y de la que va a estar seguro que le va a llegar el producto en el mejor estado, y donde el precio de la página sea el mismo que se ofrece en una tienda convencional, exceptuando el transporte. Algo similar a e-Bay o Amazon.

No es casual que ambos emprendimientos tengan la extensión ".bo", pues la intención es asociar ambos productos con el concepto de confianza. Si los usuarios encuentran en "recargas. bo" un producto confiable, migrarán a "quiero.bo" para adquisiciones electrónicas más complejas y de mayores montos, sabiendo que contarán con un servicio garantizado y seguro.

Enrique Villaume

Aunque ambas ideas no son enteramente novedosas, y es posible que cualquiera imaginó tener algún día estos servicios cuando se quedó sin crédito o cuando deseaba comprar algo sin la fatiga de asomarse por una atiborrada tienda; la virtud es que estos jóvenes tuvie-ron el coraje de impulsar sus iniciativas hasta convertirlas en soluciones tecnológicas.

"Para poder traer servicios que funcionen en el país, no es necesario crear la pólvora, simplemente hay que ver las cosas que se hacen en otros lados y traducirlas al contexto boliviano", anota Enrique, mientras que Carlos precisa que una idea "se convierte en propia sólo cuando se materiliza".

Recomiendan a los millennials animarse a convertir sus ideas en productos pese a que el emprendimiento en Bolivia "no es nada fácil" porque el país no cuenta con esquemas de "capitales semilla" o "inversiones ángel" para estimular a las startups y no es fácil encontrar préstamos para innovadores. "El 2% de un emprendimiento es la idea, el 95% es animarse y el resto son la plata y los contactos", añaden.

Empero, aconsejan prudencia. "Tiene que ser algo bien pensado y analizado. En el internet te vas a encontrar información de lo que quieras. Viendo qué hay en otros países se puede encontrar qué puede calzar en Bolivia", concluye Villaume.

Fuente.
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