27 julio 2016

La defensa del consumidor y el gigante sin brazos.







Raúl Garrón *


La Ley General de los derechos de las usuarias y los usuarios y de las consumidoras y los consumidores. De 6 de diciembre de 2013 es un documento plausible, pero el complejo tema de la defensa del consumidor mediante una ley es insuficiente para una protección del consumidor.

La experiencia nos muestra que tanto en Bolivia como en las grandes economías, el consumidor es una permanente víctima de conspiraciones comerciales y corporativas, como el reciente caso de la VW en Europa. América y otras naciones del orbe.

Economías como la de USA, Canadá, Alemania y otras que tienen sistemas de regulaciones en defensa de sus consumidores, desde hace más de 250 años, que aún pueden ser superadas por carteles y conspiradores de precios y mercados.

Estos países no operan solamente en base a una entidad o viceministerio, sino que regulan y supervisan en protección del consumidor mediante una organización de agencias especializadas para cada industria, muchas de ellas mediante instituciones de alto nivel técnico e independientes económica y políticamente de influencias de lobbies, políticos o grupos de interés.

Tal es el caso de la Reserva Federal, para instituciones financieras, Underwriters Laboratories para productos y servicios en electrónica, telecomunicaciones, otorgando certificaciones en base a altos estándares de calidad y seguridad.

También existe la Comisión Federal de Comercio, cuya misión es promover los derechos de los consumidores, y la eliminación de prácticas que atentan contra la libre competencia. Existen otras agencias independientes para Aviación y transporte etc. Todas con presupuestos independientes con hegemonía operativa total.

La defensa del consumidor debe constar de un triángulo de elementos básicos para justificar su buen desempeño. Primero. Una Ley que ampare la independencia de las respectivas agencias. Segundo. Una regulación para cada industria. Tercero. Un fuerte presupuesto independiente que permita la supervisión a nivel nacional con un alto número de profesionales técnicos de campo.

En suma toda organización de defensa y protección del consumidor y usuario, es similar a un gigante cuyos brazos tengan largos alcances, con supervisores expertos bien remunerados, conocedores de sus respectivas industrias y provistos de gran movilidad con sólidos sistemas y equipos modernos. El Reino Unido, Alemania, Francia, Japón y Estados Unidos/Canadá, que trabajan en estrecha colaboración.

Bolivia ha dado un buen paso con la Ley # 453, pero hay un largo trecho por recorrer para dotar al gigante con brazos eficientes y efectivos innovando las regulaciones y supervisión de industrias y empresas existentes.

Las leyes de protección de consumidores de los grandes países, no protegen al consumidor en Latinoamérica o Bolivia y la triste realidad es que estamos solos, muy solos.

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* El autor es ex Presidente Banco Central de Bolivia.

Fuente.
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