08 octubre 2015

En busca del Bolivian Valley

La industria de las Tecnologías de la Información y Comunicación se basan en las famosas startups, pequeñas y medianas empresas que buscan innovar y ganarse un espacio en el mercado mundial. En Bolivia se están dando señales para que desde diferentes plataformas, públicas y privadas, se incentive a estas empresas y sus iniciativas.

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En la famosa serie televisiva The Big Bang Theory, uno de los protagonistas es de origen Indio. No es casualidad. En los años 90 muchos profesionales, principalmente especialistas en diseño de software, migraron de la India a Silicon Valley en busca del éxito y fueron bien acogidos. Los programas informáticos que desarrollaron en su tierra natal fueron exportados, pero ellos ganaban 15.000 dólares al año, mientras un ingeniero de sistemas en Estados Unidos recibía 90.000 dólares por el mismo trabajo.

En 2008 ya había en Silicon Valley unas dos mil empresas pequeñas enfocadas en software y trabajaban en las mismas 60 mil ingenieros que nacieron en la India.

Pero esto fue resultado de una visión de país, con un trabajo que comenzó en la década de los años 70 y que en 20 años más tarde consolidó a la India como una potencia del software que exportó programas desde Bangelore Valley, que alberga más de 200 mil empresas tecnológicas entre nacionales y extranjeras. El siguiente paso natural fue la exportación de talentos, o como algunos quieren llamarlo, la fuga de talentos.

¿Por qué Bolivia no puede seguir estos pasos? Hoy existen iniciativas que podrían dar fuerza a este sector conformado por pequeñas, medianas y grandes empresas. El 25 de agosto actores públicos y privados se reunieron en la Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, lo cual se puede interpretar como la inauguración de acciones para generar más oportunidades a las empresas que ya están exportando sus productos al exterior, y posibilidades de crecimiento a las más pequeñas, a través de plataformas que incentiven mayores niveles de innovación y uso de tecnologías.

Quien está apoyando esta cruzada por parte del Gobierno Nacional es la primera vicepresidenta de la Cámara de Senadores, Nélida Sifuentes. La autoridad recogió la demanda de la Cámara Boliviana de Tecnologías de la Información y Comunicación, la Sociedad de Ingenieros de Bolivia, la Asociación Boliviana de la Industria del Software Libre y del Colegio de Ingeniería, Sistemas, Telecomunicaciones, Redes e Informática de Bolivia. El principal pedido es una Ley de Promoción de la Industria del Software.

Karem Infantas, coordinadora de la Cámara Boliviana de Tecnologías de la Información y Comunicación (CBTI), señaló que se están dando pasos para la elaboración de dicha Ley, de tal forma que la industria tenga una base desde la cual desarrollar sus actividades y crecer, tanto en el mercado interno como en la conquista de mercados internacionales.

En 2014 informes periodísticos señalaban que las empresas bolivianas de software generaban 30 millones en ventas al exterior, lo cual abre una ventana de oportunidad muy interesante, si es que se brindan las condiciones para impulsar a este sector.

Es en ese sentido que la Asamblea Legislativa trabaja en el diseño de una ley que favorezca las condiciones de exportaciones de software boliviano y servicios relacionados, informó la senadora Nélida Sifuentes en conferencia de prensa. El objetivo es avanzar hacia la soberanía tecnológica del país y posicionarlo en el mercado internacional del software libre. Este mes de septiembre será fundamental ya que se trabajará en una propuesta de ley que elaborarán en forma conjunta el Senado, el Viceministerio de Comercio Interno y Exportaciones, el Colegio Nacional de Ingenieros de Sistemas Telecomunicaciones y Redes, la Cámara Nacional de Tecnologías Información y Comunicación, la Asociación Boliviana de la Industria del Software Libre y otros nueve actores. Muchas empresas están a la espera de resultados concretos y positivos de esta iniciativa.

Cyberingenieros y emprendedores

Empresas bolivianas ya han avanzado en este sector altamente dinámico, publicando páginas web en inglés, dirigidas al mercado global y promocionando el trabajo de ingenieros bolivianos. La pregunta es si nuestros recursos humanos están a la altura de la demanda global de las tecnologías de la comunicación e información como para soñar en un Bolivian Valley.

Karem Infantas es clara al responder esta incógnita. Los buenos ingenieros de sistemas que están estudiando en las universidades, rápidamente encuentran trabajo; pero existe un creciente déficit de recursos humanos. En ese sentido comentó que se está realizando un proyecto para el apoyo a la cualificación técnica de recursos humanos en áreas de Tecnologías de la Información.

Pero para la consultora y coordinadora del CBTI el tema no solo está en mejorar la calidad de la formación de los profesionales sino en fomentar el emprendimiento y la innovación en este sector. "Existen empresas en el sector que son informales, porque no tienen condiciones para formalizarse y desarrollar sus emprendimientos con ideas innovadoras", apuntó.

Añadió que existen acciones como las realizadas por la Fundación Trabajo Empresa para impulsar a las Startups locales, o Ferias Tecnológicas en las Universidades, la creación del Google Developer Group Santa Cruz (GDG Santa Cruz, para apoyar el desarrollo de Talento Humano con capacidades de exportación, entre otras. Pero esto es todavía insuficiente.

Una actividad que mostró claramente las potencialidades y limitaciones para los empresas es el taller que diagnosticó el ecosistema de emprendimiento, innovación e internacionalización de Santa Cruz, la misma que fue promovida por el Santa Cruz Peace Innovation Lab, que forma parte de la red global del Stanford Peace Innovation Lab, un innovador proyecto de esta prestigiosa universidad estadounidense que busca cambio de actitudes en la sociedad generando interacciones sociales positivas.

Una de las conclusiones de este taller fue que los inventores e investigadores no tienen espacio en Santa Cruz, lo cual se demuestra en las pocas patentes registradas en el sistema nacional.

Un vacío registrado en esta actividad fue que las instituciones u organismos que tienen capacidad de aportar conocimiento técnico y financiero, solo lo pueden hacer a empresas formalmente conformadas, por lo que no pueden apoyar a investigadores o inventores independientes. Otro tema que llama la atención es la ausencia de docentes en el ecosistema de emprendimiento, siendo que éstos son los que deben fomentar y motivar a una cultura emprendedora.

Este diagnóstico ratifica la poca cantidad de mano de obra específica y calificada, además que señala la existencia de fuga de cerebros. Dentro de lo positivo pone en evidencia que hay procesos de importación y exportación, con su respectivo know how.

Los desafíos para generar una verdadera cultura del emprendimiento con base tecnológica están definidos en este diagnóstico. La tarea que los participantes del mismo identifican es reunir todos los elementos que están sueltos, generando una red de emprendedores e innovadores e instituciones de apoyo, tanto desde el sector público como del privado, para que las oportunidades que tienen las startups de abrirse espacio en los mercados nacionales e internacionales puedan ser aprovechadas.

Fuente.

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