30 septiembre 2015

Rumbo a la 5ta Olimpiada Científica

Camila Claros y Alejandro Montellano mejoran a

Camila Claros y Alejandro Montellano mejoran a "Robby" para la competencia nacional a realizarse en Sucre. - Hernán Andia Los Tiempos

Perseverancia, dedicación, pasión  y disciplina son algunas de las características que identifican a los 113 estudiantes que clasificaron para representar a Cochabamba en la 5ta Olimpiada Científica Estudiantil Plurinacional Boliviana a realizarse del 4 al 9 de octubre, en la ciudad de Sucre.

En Cochabamba, en esta gestión, se inscribieron 58.500 estudiantes de colegios (área urbana y rural) para participar de la 5ta Olimpiada Científica Estudiantil Plurinacional Boliviana, organizada por el Ministerio de Educación a través del Viceministerio de Ciencia y Tecnología, comenta Brígida Baldiviezo, técnica de educación primaria comunitaria vocacional de la Dirección Departamental de Educación.

Los estudiantes participan en las áreas de: astronomía y astrofísica, biología, física, geografía, informática, matemática, robótica y química. Algunos de los jóvenes compiten en dos áreas.

Tras realizarse las competencias por distrito y la departamental, los estudiantes que clasificaron participarán en la competencia nacional en Sucre.

Según la convocatoria clasificaron a la etapa nacional los ganadores departamentales de 3ro, 4to y 5to de secundaria de las áreas: astronomía y astrofísica, biología, física, geografía y química. En el área de matemática, los niveles 1 y 2. En informática, los niveles 2 y 3.

En robótica, que a partir de esta gestión es de carácter competitivo, van a las nacionales los ganadores de oro (subcategorías) de las categorías A y B, oro y plata de la categoría C.

Para esta gestión se habilitaron tres categorías en robótica: A: WRO Bolivia, B: Hardware Libre y C: Constructores.

Creatividad y perseverancia

Camila Claros y Alejandro Montellano, del colegio San Agustín, son los ganadores de la categoría A Secundaria quienes junto a "Robby" (su robot lego) lograron clasificar al vencer los retos propuestos, especialmente porque idearon una forma más rápida de que el robot lleve los cubos y los deposite en un lugar, según el color.

"En vez de que el robot recoja los cubos uno por uno, ideamos una especie de molino o ruleta en el cual cada cubo tenía su lugar y 'Robby' podía recogerlos todos en la primera vuelta y en la siguiente los colocaba en su lugar. Esto nos llevó la cuarta parte del tiempo propuesto", comentan.

"Lo importante es ponerte a jugar con los legos, usar tu creatividad, sin miedos", dicen los jóvenes. "Hay que tener mucha paciencia y perseverancia para lograr lo que se quiere hacer", añaden.

Los ganadores nacionales de esta categoría podrán participar de la Olimpiada Mundial de Robótica (WRO, por sus siglas en inglés), que este año se realizará en noviembre, en Qatar (Asia).

Paso a paso

Con tan sólo 12 años de edad Andrés Torrez y Nicolás Vargas, del colegio  Nuestra Señora de Urcupiña (Quillacollo) clasificaron en la categoría B intermedia de Hardware Libre.

Los ganadores emplearon conocimientos de mecánica, electrónica y programación para desarrollar su robot que tenía que seguir una línea negra desde el inicio hasta la meta.

Cuentan que se animaron a participar en el evento al ver cómo años anteriores sus compañeros lo hicieron. Entusiasmados armaron el robot paso a paso.

"A un principio para mí esto era chino y seguro que para ellos, inglés", comenta Benigno Rojas, abuelito de Nicolás. "Esto les ayuda a desarrollar su forma de pensar, de razonar, hay que apoyarles, motivarles para que puedan desenvolverse y desarrollar su creatividad", señala.

Los entusiasmados participantes saben que en la nacional su robot tendrá que enfrentar más retos: seguidor de línea, velocidad y prueba de laberinto. Por ello, ya  le pusieron sensores ultrasónicos y cambiaron la placa Arduino por una mejor.

Sheyla Cahuaya y José Luis Almanza, del colegio Sagrada Familia, clasificaron en la categoría B Avanzada de Hardware Libre.

"Primero armamos el robot y luego lo programamos. Fue el único robot que logró terminar el laberinto", cuenta Sheyla quien participó alentada por la exdirectora de su colegio.

Sheyla pasa clases de robótica para tener más conocimientos.

Prueba y error

Este Tiranosaurio Rex es el proyecto ganador en la categoría C: Constructores y fue elaborado por Waldo Colque y Cintia Ferrel del colegio Mariscal Sucre, de Arbieto. Waldo se encargó de la parte mecánica y Cintia de la electrónica.

Construido con material reciclado del  taller de mecánica de su papá, Waldo fue creando el dinosaurio probando y aprendiendo de los errores.

"Tenía tres patas, pero no tenía equilibro, entonces le puse patas de plancha. Como no lograba que se mantenga erguido tuve que colocar un pedazo de plomo en la cola", señala Waldo que planea construirle al Tiranosaurio Rex una cola y manos que tengan movimiento. El proyecto les llevó unos cuatro meses, está básicamente hecho de acero. Las costillas y vértebras destacan en esta pieza. Fueron impulsados a participar por su profesora de física y química, Soledad Paco.

Falta motivación

"El área de robótica no sólo despierta habilidades físicas donde los estudiantes pueden construir, despierta habilidades de creatividad, de lógica, abstracción, de resolución de problemas, no memorísticos donde el alumno descubre soluciones a problemas ingeniosamente. La creatividad y la capacidad de resolver problemas sirve para cualquier área en la vida. Es necesario que los profesores y papás incentiven a los jóvenes", dice Wendoline Arteaga, encargada departamental del área de robótica del WRO.

Hace falta que los profesores vean las habilidades que tienen sus alumnos para incentivarlos, dice Soledad Paco, profesora del colegio Mariscal Sucre, en Arbieto.

 

CIENTÍFICAS Y TECNOLÓGICAS

Retos donde demuestran y desarrollan sus capacidades

Las diferentes versiones de la Olimpiada Científica Estudiantil Plurinacional Boliviana se convierten en eventos donde los participantes demuestran y desarrollan sus capacidades.

Algunos de ellos, estuvieron inclinados por determinada área desde pequeños, otros ante la constante práctica por tener dificultades les empezó a gustar la materia. Pero, todos tienen en común la práctica constante, la perseverancia y  la disciplina para poder llegar al final de la competencia.

Muchos de los participantes en esta quinta versión, ya tuvieron experiencia en las anteriores olimpiadas ya sea en la misma área o en otras.

"Al principio tenía dificultades en química. Entonces empecé a dedicarle más tiempo a la materia, hasta que me llegó a gustar", comenta Rubén Cuellar, del colegio Maryknoll, que sacó medalla de plata en esta 5ta versión.

Oscar Alba, del colegio Hughes Schools, logró medalla de bronce en astronomía y astrofísica. Cuenta que desde muy pequeño le interesaban las estrellas, las galaxias y sus papás siempre lo apoyaban brindándole material. Actualmente practica con un programa en computadora. Si bien, hasta ahora los exámenes fueron teóricos, cuenta que la nacional será práctica.

"Cada prueba que te dan es más que todo un ejercicio donde te pone a prueba y tú dices: puedo", comenta Valeria Mendoza del colegio San Agustín clasificada a las nacionales en matemática.

"Los problemas son más para pensar no para memorizar, hay varias opciones no sólo un camino, eso me gusta de las ciencias exactas", comenta Jared La Fuente que se clasificó en física con medalla de oro, del colegio Nuestra Señora de Urkupiña (Quillacollo).

Objetivo

Promover el desarrollo de capacidades tecnológicas e identificar talentos científicos en estudiantes de educación regular como aporte al desarrollo científico, productivo, económico y social del país.


Fuente: Los Tiempos.

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