03 julio 2015

Genio en Patacamaya

El apoyo a los niños de escasos recursos debe darse desde el inicio de la escolarización

01:08 / 03 de julio de 2015

Si meses atrás, dos niñas de 6° de primaria de una escuela rural en la provincia Omasuyos, La Paz, fueron noticia en Bolivia y el mundo gracias a un brazo mecánico que construyeron con materiales reciclados, hoy se sabe que no son las únicas con semejante talento. Un adolescente de Patacamaya ha demostrado ser un genio de la robótica con un gran futuro profesional.

En efecto, Esteban Quispe, de 16 años y estudiante de 6° de secundaria, pasó de instalar luces en su auto de juguete a crear robots con objetos de la basura, empleando su creatividad para superar las limitaciones económicas de su hogar. El incondicional apoyo de su padre albañil y su madre ama de casa es parte de la receta del éxito. Un reciente anuncio del Ministerio de Educación, que le otorgará una beca para que acceda a estudios universitarios, completa el auspicioso panorama.

Un reportaje publicado en este diario el domingo permitió conocer del talento de Quispe, quien mostró sus aptitudes desde muy temprana edad, cuando comenzó a crear artesanías con alambres de cobre, cuya venta le permitía solventar los gastos de su educación. Luego pasó a la experimentación con luces LED; a la informática intuitiva, que le ha permitido dominar las funciones de su computador personal; y su más reciente invento, el robot Wall-Ekitt (semejante al de la película E-Wall, de Disney), es capaz de mover sus brazos, trasladarse de un lado a otro y detectar y evitar obstáculos. "Ahora estoy trabajando en una forma de controlarlo desde mi celular", anuncia el talentoso joven.

En pocos días, Quispe, junto a muchos otros jóvenes y adolescentes con similar talento, podrá exhibir su creación en la Olimpiada Científica Estudiantil, que desde el año pasado cuenta con la categoría "Robótica" precisamente porque se ha demostrado que incluso sin recursos didácticos y tecnológicos las y los estudiantes de secundaria son capaces de crear ingenios mecatrónicos dignos de concurso.

Resulta así evidente que hay una gran veta que el Estado debe explotar en el marco de sus políticas de formación profesional orientada al desarrollo de tecnología propia. No basta con becar a los mejores profesionales con estudios de posgrado, como sucedió con el equipo a cargo del satélite Túpac Katari, o a bachilleres destacados para que estudien en las mejores universidades del mundo. El apoyo debe ofrecerse desde el inicio mismo de la escolarización, brindando condiciones óptimas para el desarrollo de la vocación y los talentos.

Algunos pasos ya se han dado en ese sentido, como la dotación de computadoras personales en todas las escuelas públicas, pero éstos deben ir acompañados de políticas que incidan en el ambiente de la formación, es decir, ambientes y laboratorios de trabajo, y en el apoyo docente. Jóvenes como Esteban Quispe deben dejar de ser excepciones.

Fuente: La Razón.

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