30 junio 2015

Un sistema y padres analógicos tratan de educar nativos digitales




FUAD LANDÍVAR
un precoz de la programación michael sayman es uno de los trabajadores más jóvenes de facebook

Un precoz de la programación Michael Sayman es uno de los trabajadores más jóvenes de Facebook



Pablo Ortiz
portiz@eldeber.com.bo
28/06/2015
02:30

Michael Sayman viste polera a rayas y se hace escuchar con una voz chillona de quien aún no ha sufrido los gallos con los que se paga el ingreso a la adolescencia. Parece un chico de 13 años, pero en realidad tiene 18. Acaba de graduarse de la secundaria en Estados Unidos y sus calificaciones no le permitieron acceder a Harvard o a Standford.

Eso sí, su cabeza y las aplicaciones para celulares que diseñó en su computadora portátil en la cocina de su casa, le dieron un escritorio en la sede de Facebook en Menlo Park.

Este hijo de boliviano y peruana nacido en Miami es el trabajador más joven de la red social más grande del mundo y tuvo un problema: la escuela no le dio las respuestas que él necesitaba, pero aprendió lo suficiente como para convertirse en un experto en programación en internet.

En Bolivia, igual que en EEUU, los padres y un sistema analógico tratan de educar nativos digitales, a personas que aprendieron a desbloquear un celular antes de hablar correctamente. El resultado es un fracaso rotundo, opinan los expertos.

"Nuestros profesores, la mayoría, no saben usar ni han tocado una computadora en su vida", dice el pedagogo Álvaro Puente, para graficar cómo las tecnologías de la información y comunicación (TIC) no han llegado a las aulas aún. "Los profesores prohíben a sus alumnos que usen el celular durante la clase", añade Graciela Asperilla, sicóloga, directora de Son de Vida y de una escuela de padres.

En el sistema educativo nacional aún hay fobia por la tecnología y los profesores no han logrado explotar las posibilidades pedagógicas de estas herramientas. "Imaginate si en lugar de mostrarnos fotos viejas del cuerpo humano nos mostraran un gráfico interactivo de cómo trabaja", propone Karen Heredia, gerente de Sinapsis Digital, una empresa local que desarrolla una plataforma de actualización para médicos junto al endocrinólogo Douglas Villarroel.

Ella explica que actualmente hay 750.000 adolescentes bolivianos conectados a las redes sociales y es una oportunidad educativa que hay que explotar.

¿Revolución?
Evo Morales pidió la semana pasada que los profesores se apuren en aplicar la Ley Avelino Siñani para que pronto Bolivia tenga más científicos. Estaba en la inauguración de Educa Innova, un seminario organizado por el Ministerio de Educación en el que 2.000 maestros recibieron charlas de 80 expertos sobre el uso de la tecnología en el aula.

En un par de años, el Ministerio de Educación ha pasado de tener una cartilla educativa sobre computación que hablaba de procesadores Pentiun 486 -que dejaron de fabricarse en 1997- y que se quedaba en cómo los alumnos podrían aprender ortografía utilizando el corrector del Microsoft Word, a seminarios con 80 expertos.

Es por eso que Keiko Ignacio, directora de Educatic Bolivia y exfuncionaria del Ministerio de Educación, reconoce que el Estado está centrando su revolución tecnológica en la implementación de equipamiento, pero el uso de esta tecnología aún no llega al aula.
"La mayoría de los profesores no tiene las capacidades como para innovar en los procesos educativos.

Es fundamental tener conciencia de que la tecnología por sí sola no genera ningún cambio para la educación, es el maestro quien debe integrar las TIC como un recurso didáctico que permita al estudiante generar un aprendizaje proactivo, motivando su capacidad del autoaprendizaje", dice la ingeniera informática.

En el fondo hay miedo a las tecnologías. Por ejemplo, en los colegios donde Asperilla da conferencias, los profesores echan la culpa a los problemas de los chicos a las malas influencias de las nuevas tecnologías. Asperilla aconseja enseñar al niño a ser autocrítico y a saber identificar las amenazas de internet y las repercusiones de sus actos en la red en lugar de prohibir. "El niño es autodidacta por naturaleza", explica.

Humberto Portocarrero, coordinador de Ciencias en el colegio Saint Andrews de La Paz y catedrático de Ingeniería de la Católica, introduce el problema de la brecha tecnológica.

La mayoría de las escuelas y colegios de Bolivia no cuentan con suficientes recursos tecnológicos para encarar el desafío de la educación del nuevo siglo. Cree que se necesita un profesor dispuesto a aprender nuevamente, a abandonar su posición actual, las metodologías anacrónicas y a desarrollar nuevas habilidades que le permitan aprovechar las nuevas tecnologías. Portocarrero es un ingeniero, que en las vacaciones de invierno enseña a los niños y jóvenes cómo construir robots a base de legos.

Jhonny Chiri Aguayo, de Makers Labs, una institución privada que se dedica a dar clases sobre cómo construir robots con objetos cotidianos, cree que la escuela debe concentrarse en los nativos digitales y que los maestros deben dirigir sus destrezas y habilidades al campo de innovación productiva. Así será atractivo y útil para el alumno.

Y en casa, ¿cómo andamos?
Sayman no fue un estudiante brillante, de esos que tienen su lugar asegurado en el cuadro de honor.

Es más, para que su aplicación 4Snaps triunfe en al red, tuvo que tragar varios sapos. Escribía correos ofreciendo su producto y no es que recibiera negativas, sino que no tenía respuestas. Eso hasta que la pegó y su criatura conquistó la tienda de aplicación de Apple y el luego fue reclutado por Facebook. En todo ese tiempo no recibió un no en su casa. Su familia lo apoyó y reconfortó en el fracaso hasta que los ingresos de sus aplicaciones dieron tranquilidad financiera a su familia. En la cultura latinoamericana eso sería complicado.

Lo expone Andrés Oppeheimer en su libro ¡Crear o Morir! Explica que la cultura regional castiga el fracaso y que hunde al empresario que ha tenido un tropiezo, por eso no surgen Zuckerberg, Gates o Jobs en Venezuela, México o Brasil.

Asperilla dice que uno de los problemas es que los padres a veces están tan desconectados como los profesores y se preocupan solo por las notas y si su hijo hizo la tarea. "No se entiende que el fracaso es parte del aprendizaje. Las tareas son la cosa más antipedagógicas que existe y hace que el niño repudie la escuela. Los padres deberían unirse y oponerse al profesor que dé tarea excesiva", dice Asperilla.

Puente añade que los padres y los maestros no dejan ser distintos a los niños, que coartan sus vocaciones en favor de un supuesto futuro seguro, prefieren a un hijo rico que feliz y por lo general obligan a sus hijos a ser lo que ellos soñaron ser.

"Los padres no nos damos cuenta de todo lo que este sistema nos ha jodido a nosotros. Tenemos que descubrirlos para deshacer el hechizo", dispara Puente

Fuente: El Deber.


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