23 marzo 2015

Trata y tráfico en la web.


Ya hemos visto que, con este tipo de medidas, no se gana en seguridad y se pierde en privacidad.

La Razón (Edición Impresa) / Eliana Quiroz

00:00 / 23 de marzo de 2015

El delito de trata y tráfico de personas se mueve en complejas redes nacionales e internacionales. Las formas de reclutamiento incluyen anuncios en agencias informales de empleo, así como publicaciones en los muros y postes de las calles, anuncios en prensa y contactos más personales en redes sociales. Ante este hecho, la Dirección de Trata y Tráfico del Viceministerio de Seguridad Ciudadana está proponiendo una ley para el control de cafés internet, que establece la instalación de cámaras de vigilancia de manera obligatoria en todos estos establecimientos, "a fin de tener control sobre las personas que acceden a tales espacios", según nota publicada por La Razón el 12 de marzo.

El derecho a la privacidad se pone en tensión en este caso. ¿Cómo no estar de acuerdo en que hay que tomar medidas para combatir la trata y tráfico de personas? Pero ¿tiene derecho el Estado a acceder a nuestras conversaciones privadas, a nuestras palabras clave (passwords) de cuentas en servicios de internet, por ejemplo? ¿Y quién nos asegura que nuestra información privada no será utilizada con otros fines? Nuevamente, el argumento de ganar en seguridad poniendo en riesgo la privacidad se pone en juego. Ya hemos visto que, con este tipo de medidas, no se gana en seguridad y se pierde en privacidad. Como ejemplo remítanse al caso de las medidas de vigilancia en EEUU que no han logrado detectar delincuentes tan terribles como los de la maratón de Boston.

Además, permítanme dudar del funcionamiento de la medida. ¿Cómo funcionarán estas cámaras? ¿Será el responsable del café internet quien mire las cámaras para enterarse en qué páginas navegan sus clientes, además de realizar sus tareas cotidianas que ya le dejan poco tiempo?

¿O se grabará todas las horas de vigilancia de cámaras? ¿Cuántos servidores se han planificado para tan enorme tarea? ¿Quién verá y analizará después las grabaciones para detectar quién estuvo buscando trabajo en un lugar sospechoso o hablando con un posible delincuente? Porque he de suponer que los mafiosos se conectan preferencialmente desde sus smartphones, como lo hace el 58% de la población del eje, según una última encuesta de Captura Consulting, y no se conectarán usualmente desde cafés internet.

Me parece una gran idea trabajar con establecimientos de este tipo en el problema de la trata y tráfico de personas, pero hay formas más efectivas de hacerlo. Permítanme mencionar un par: dar información de prevención a posibles víctimas, y desarrollar un sistema que centralice todos los antecedentes y que incluya un sistema de envío de fotos a la Policía, terminales de transporte, puestos fronterizos y a cafés internet para que ayuden en la difusión.

Fuente: La Razón

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