06 octubre 2014

Navegando en la oscuridad de la `deep´ web


Los usuarios son anónimos, lo que hace que sea más fácil subir contenidos y realizar negocios ilegales en esta parte de la red. Es la magia en la red.
Romy Chávez

Dentro de internet existe un lugar sombrío que no está a la vista de todos.

Se trata de la Deep Web o web profunda, también conocida como web invisible o Hidden Web. Para poder explicar este concepto, se compara el ciberespacio con un iceberg.

La punta visible representa el 4% de toda la información que circula en internet. Esta es la zona denominada surface o superficie, a la que todos los usuarios tenemos acceso de manera regular, donde se encuentran los motores de búsqueda y sitios web que la mayoría de nosotros conoce: Yahoo, Google, Bing, Facebook, YouTube, etc.

Pero bajo esta punta hay una estructura aún mayor, esa es la Deep Web (DW), que representa el 96% de los contenidos de internet que ni imaginamos.

Según un estudio realizado, en 2003, por la Universidad de California se calculó que la DW tenía cerca de 91,850 Petabytes (1 Petabyte equivale a 1.024 Terabytes). Y se dice que por 1 billón de páginas indexadas o registradas en la superficie de internet, hay 550 billones en la web profunda. Estos son datos estimativos, pues es un espacio que crece cada día.

La DW es un lugar donde millones de personas transitan de manera anónima por páginas en las que se encuentra desde información confidencial de empresas y gobiernos hasta servicios poco habituales como contratación de sicarios, compra y venta de drogas, tráfico de personas y órganos e incluso videos de asesinatos y ejecuciones en vivo. "Ingresar a la DW es más fácil que descargar un programa a la computadora. No es necesario ser hacker, solo ser curioso para poder entrar", asegura Mauricio (22), quien hace tres años descubrió lo que era navegar en el internet profundo.

Las páginas de DW son distintas y para acceder a ellas es necesario contar con The Onion Router (TOR), un navegador especial.

Las páginas de DW tienen una codificación alfanumérica y su extensión es .onion. No se puede ingresar a través de los navegadores convencionales como Explorer, Chrome o Firefox. Aunque algunos afirman que es posible hacerlo, no es recomendable. Hacer esto implica un alto riesgo para el usuario, pues su privacidad queda expuesta en un submundo en el que abundan los virus y hackers.

"Es necesario poner en claro que la DW no es un juego. Hay muchos muchachos que acceden y no saben a qué se están metiendo. Si una persona ingresa a la DW debe tener al menos criterio formado, pues si bien hay cosas curiosas, como documentos secretos, ovnis, películas y/o libros baneados (censurados) de la superficie, existen también contenidos violentos, desde pornografía infantil hasta crímenes en vivo. Estos contenidos son hackeables y peligrosos", advierte Camilo Córdova, ingeniero de sistemas y activista de internet en Bolivia.

Navegando en lo profundo
Si bien la DW está en un espacio que funciona bajo códigos y programas especiales, no es inaccesible ni se necesita ser un as de la tecnología. "El asunto de navegar dentro de la DW es que hay hackers y sitios vigilados por el FBI y si alguna persona, sin criterio, se encuentra en estas páginas puede ser rastreada e incluso acusada de delitos como pedofilia, ya que las leyes internacionales son cada vez más severas en este sentido", comenta Córdova.

Los jóvenes entran por curiosidad, así lo sostienen Sergio (16) y Mauricio (22), quienes tuvieron la experiencia de navegar en las aguas turbias de la DW. Para Mauricio, sumergirse en estas páginas fue desagradable. "Vi cosas muy fuertes. He tenido la oportunidad de ver videos catalogados como muy violentos y, a la larga, ver eso te daña la mente y es irreversible. Ese momento uno no sabe cómo reaccionar.

Es una mezcla de tristeza y curiosidad de ver más de eso, morbo. Gracias a Dios a mí no me entró esa curiosidad y no me envicié. Conozco a otros chicos de mi edad que están metidos en eso", relata y reconoce que alguna vez volvió a entrar para conseguir un libro que no podía descargar en el internet normal.

Sergio (16) aprendió la lección de otra manera. Conoció la DW gracias al amigo de su primo, quien accedía a la red desde su teléfono móvil. "Fue un día sábado que llegué a mi casa y ellos estaban navegando ahí. Mientras ellos tomaban yo me quedé jugando con el celular.

Entré a ver unos videos de ovnis, de Hitler que metía judíos a un horno para cambiarles los ojos, ventas de artículos como una lámpara hecha con piel de judío, decapitaciones y cosas así. Me acuerdo que esa noche no pude dormir por todas las cosas que vi", recuerda. Después de aquel día junto a su amigo siguió navegando a través de su celular y así fue avanzando hasta que llegó al nivel 3. Cuando ingresaban a DW se aseguraban de cerrar su Facebook y la aplicación de ubicación del teléfono para que su identidad no estuviera expuesta. Sin embargo, lo que comenzó como un juego terminó con un susto.

Después de un tiempo, el amigo de Sergio, quien no quiso comentar sobre el tema, recibió una carta en su domicilio dirigida a su nombre en la que le pedían que dejara de entrar a las páginas de Deep Web. Sin embargo, ellos no lo tomaron en serio y volvieron a navegar y mirar videos. Al día siguiente el teléfono le fue robado. Sea o no casualidad el robo del aparato, ese fue el punto en el que Sergio decidió retirarse de la Deep Web. "Me dio miedo y dejé de entrar. Me di cuenta de que no es un juego, que es algo serio y que como todas las cosas que uno hace tiene consecuencias.

Es un lugar peligroso y oscuro", reflexiona. Sin embargo, Sergio cuenta que este año navegar en la web profunda se puso de moda en su colegio y sus compañeros entraban a las páginas y compartían sus contenidos. "Ahora, la mayoría no entra a la DW, pero hay grupos de Whatsapp y Facebook en los que se comparten contenidos violentos que se sacan de la red y el que no comparte es eliminado del grupo", explicó Sergio.

Seguridad
La información de la DW está al alcance de todo el que pueda descargar el TOR, por lo que de hecho no hay restricción a menores, ni ningún tipo de cuidado dentro de esta zona del ciberespacio.

Sin embargo, como explica Camilo Córdova existen softwares que nos pueden ayudar a restringir la descarga y el ingreso a estos sitios. "Hay programas como Child Control donde se pueden colocar las páginas autorizadas para navegar e incluso controlar los horarios. Otro es Install Block, que bloquea instalaciones a través de palabras clave como Deep Web o, TOR que no permiten la apertura de las ventanas que contengan esos nombres", detalla.

La Deep Web es una realidad actual para la que tenemos que estar preparados. Es el lado perverso de la humanidad en la red, y como decía Mauricio, "es un lugar donde abunda la maldad, y aunque algunos dicen que hay cosas interesantes ahí, es un espacio de donde nada bueno puede salir"

Fuente: El Deber.
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