15 mayo 2014

¿Quién teme al Internet de las cosas?

  • La nevera te advierte en un mensaje que falta leche y el coche que dejaste la puerta abierta

  • Este es el mundo que tenemos ya a la vuelta de esquina

Andy Hobsbawm, cofundador de Evrythng, durante la conferencia...

Andy Hobsbawm, cofundador de Evrythng, durante la conferencia 'Changing media'. CARLOS FRESNEDA

Actualizado: 22/03/2014 04:09 horas

La nevera te manda un mensaje: hay que comprar leche. El coche te avisa al móvil: te has olvidado de cerrar las puertas. El termostato te lanza una pregunta indiscreta antes de llegar a casa: ¿quieres que suba la temperatura del salón?

Este es el mundo que tenemos ya a la vuelta de esquina, con el móvil convertido en algo así como nuestro sexto sentido, recibiendo minuto a minuto los mensajes de todos los aparatos conectados en eso que los expertos llaman "el Internet de las cosas".

"Habrá quien piense que dar una identidad digital a los objetos y conectarlos a Internet es un paso innecesario y excesivo", advierte Andy Hobsbawm, cofundador de Evrythng. "Pero cuanto más vueltas le das, más claramente ves las ventajas. Para cualquiera de nosotros, se trata de una manera de tener un mayor control de nuestras vidas. Y para las empresas, las ganancias son impagables: tener un seguimiento en tiempo real de la vida de un producto".

'Para cualquiera de nosotros, se trata de una manera de tener un mayor control de nuestras vidas'

Andy Hobsbawm, cofundador de Evrythng

Antes de fundar Evrythng junto a Niall Murphy, Andy Hobsbawn (50 años) fue pionero de los nuevos medios en 1994 con Online Magic. Tiempo después fundió el activismo ambiental y la creatividad con Do the Green Thing, una llamada a la acción ante el cambio climático. Su corazón sigue latiendo en verde y vibrando con la música, pero su instinto de emprendedor le dijo que el futuro está en la conexión entre el mundo real y el virtual.

Evrythng from tomorrowisclosed on Vimeo.

"Imagina que cada producto tiene su propia vida digital", fue el "mantra" con el que Hobsbawn se metió al público en el bolsillo durante la conferencia "Changing Media", convocada por The Guardian. "Estamos ante un cambio fundamental en nuestra relación con las cosas... De las neveras a los coches, de los zapatos a las botellas, todo será identificable, cuantificable y programable. Y todos los datos que nos envíen los objetos servirán para mejorarlos y optimizar su rendimiento".

La idea del Internet de las Cosas lleva circulando desde 1999. En la Unión Europea se han celebrado ya cinco encuentros bajo el lema, auspiciado entre otros por Rob van Kranenburg, fundador del think-tank The Internet of Things, que este año se ha convertido en uno de los "hashtags" más socorridos del Foro Económico Mundial en Davos.

A su paso reciente por España, en el Mobile World Congress, el CEO de Cisco John Chambers vaticinó que el Internet de las cosas tendrá "un impacto social y económico hasta diez veces mayor que el que tuvo Internet en sí mismo" (con el potencial de generar un mercado de 19 billones de dólares). Google ya ha tomado posiciones con la multimillonaria compra de Nest, artífice del revolucionario termostato inteligente que se puede controlar desde el móvil. Microsoft ha creado su propia plataforma experimental, Lab of Things (LoT), para avanzar en la conectividad entre los objetos.

"Lo que hace unos años parecía lejos de nuestro alcance, hoy está ya en la punta de nuestros dedos gracias a los "smartphones" y a tecnologías como la computación en la nube", asegura Andy Hobsbawm. "Los teléfonos funcionan ya como potentes ordenadores de bolsillo, son hoy por hoy nuestra principal fuente de información y pronto serán nuestras "carteras" y nuestros insustituibles mandos a distancia. La visión de un "Facebook de las cosas" es cada vez más real".

Toda nuestra vida (y nuestros objetos) estarán pues filtrados por el móvil, convertido inevitablemente en un arma de doble filo: tendremos más control y estaremos más controlados...

Y ahora las preguntas incómodas: ¿Para quién tiene más valor la vida secreta de las "cosas", para los consumidores o para los fabricantes? ¿Hasta qué punto es necesaria esa cháchara continua con los objetos? ¿No tenemos ya bastante con los whatsapps y con los mensajes de texto?¿Nos estaremos convirtiendo acaso en cómplices de un vasto sistema de marketing?

De hecho, el logro más sonado de Evrythng (galardonado con el Premio Diamante de la Asociación Internacional de Publicidad) ha sido la botella "conectada" de whisky de Diageo. Usando el software de la compañía, cientos de botellas adquirieron una "identidad digital", activada simplemente con el código de barras. Pongamos por caso que usted recibe una botella de Johnny Walker, y que aplicando el código al móvil podrá viajar virtualmente a la destilería, y ver además un vídeo de felicitación de la persona que se la regaló. ¡Salud!

"El Internet de las cosas puede reinventar esencialmente lo que hasta ahora llamábamos publicidad y convertirlo en una manera de comunicación y de crear comunidad en torno a un producto", explica Andy Hobsbawm, citando ya ejemplos palpables como Nike+. "Pero no podemos convertirlo en una simple herramienta de marketing. Tenemos que profundizar necesariamente en el papel de los humanos en esta nueva era de la conectividad".

La promesa de Evrythng es hacer que los productos sean "inteligentes, simples u sociales" por el mero hecho de conectarlos a la web. Hobsbawm nos invita a poder la idea en el contexto de las "smart cities", en el camino hacia una sociedad más interconectada y más "inteligente"...

La bicicleta nos avisa: toca engrasar la cadena. Las plantas se lamentan: necesitamos agua. Y el "smartwatch" que llevamos en la muñeca nos advierte mientras corremos:

vigila tus niveles de glucosa en la sangre. Seguiremos informando...

@cfresneda1

Fuente: El Mundo.
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