18 mayo 2014

BOLIVIA EN EL DÍA DE INTERNET.

Pese a lo meritorios que son, los esfuerzos que se están haciendo para cerrar la brecha digital son todavía insuficientes
Hoy, 17 de mayo, es una jornada que en todo el mundo se dedica a la evaluación, análisis y reflexión sobre el enorme impacto que Internet y las nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) están teniendo en todas las actividades de la sociedad humana actual. Oficialmente es el “Día Mundial de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información” pero, y no por casualidad, es más conocido como “Día de Internet”.
Como ya es habitual, pues es uno de los pocos asuntos en los que los días conmemorativos se plasman en algo más que declaraciones líricas, casi en todos los países, con muy pocas excepciones, se realizan las más diversas actividades entre representantes de los sectores público y  privado para hacer una evaluación de lo hecho, identificar los nuevos desafíos y fijar las metas que se proponen alcanzar.
En nuestro país, este año como todos los años, el tema central alrededor del que giran las intervenciones es el relativo a lo mucho que nos estamos  rezagando en la carrera tecnológica.
Lamentablemente, una vez más, los más recientes informes sobre el tema confirman que estamos muy mal encaminados. Es que  independientemente de cuál sea el parámetro que se tome como punto de referencia, y cualquiera sea el punto de vista, todos los datos coinciden al señalar a Bolivia como uno de los países cuya relación con Internet no hace más que empeorar. Y no porque no estén produciéndose avances y mejoras, sino porque estos –con todo lo importantes y meritorios que son– distan mucho de lo que haría falta para cerrar la brecha que nos separa del resto del mundo o, por lo menos, para impedir que ésta siga ampliándose.
Según los más recientes informes, como el publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo y la Point Topic, una institución privada dedicada a difundir información sobre la banda ancha en el mundo, Bolivia está cada vez más lejos de los parámetros internacionales y más cerca de los países más marginales del mundo, como los del Sub-Sahara africano.
Para revertir tan dura realidad es necesario que el Estado boliviano haga un enorme esfuerzo dirigido a promover, facilitar, abaratar e incentivar, recurriendo a todos los medios a su alcance, la asimilación y uso de las nuevas tecnologías. No es suficiente, por supuesto, que nuestro país se vanaglorie por haber sido el “primer país del mundo” en emitir una estampilla de correos dedicada al tema. No está mal que hace ya dos años la Empresa de Correos de Bolivia (Ecobol) –la misma que está en vías de extinción precisamente por culpa de Internet– haya dedicado sus escasísimos recursos a organizar un concurso destinado a simbolizar la importancia y el significado del uso de las nuevas tecnologías digitales en el país, pero es obvio que mucho mejor sería que el próximo 17 de mayo podamos hacer una evaluación más optimista sobre el tema.
Dos iniciativas gubernamentales, como la puesta en órbita del satélite Túpac Katari y la inauguración de la planta ensambladora de computadoras, son sin duda dignas de encomio en la medida en que reflejan la voluntad de avanzar en la dirección correcta. Sin embargo, y pese a lo meritorios que son, esos esfuerzos están muy lejos de lo que haría falta para salir de la marginalidad digital.

Editorial Los Tiempos.  18 de mayo de 2014.
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