10 febrero 2014

Las redes sociales son un `anzuelo´ para la desaparición de personas.

Si bien el 80% regresa a casa, investigaciones revelan que hay desapariciones que se confirman como delitos de trata. Muchas personas fueron embaucadas a través de la web. Ante ello, hay ‘patrullaje en internet’ para dar con delincuentes.

En Bermejo, frontera con Argentina, la oficina de Migración está repleta de hojas con fotos y datos de personas desaparecidas


ROBERTO NAVIA
rnavia@eldeber.com.bo

Hay quienes se comunican  con muchachas jóvenes y bonitas a través de las redes sociales de internet para ofrecerles empleo en una agencia de modelaje con sueldos de primer mundo. Tras conseguir reunirse con ellas en cuerpo presente, ejecutan su segunda parte del plan: someterlas a trabajos forzados o sexuales, consumando así el delito de trata y tráfico de personas, cuyos primeros síntomas son muchas veces la desaparición de personas y la inmediata búsqueda desesperada de los familiares.

Con esta historia de la vida real, los inspectores policiales y privados revelan que han hecho un hallazgo que no estaba en el manual tradicional de investigaciones para dar con los que se dedican a traficar con seres humanos.
 Se han topado con que las redes sociales son utilizadas para cebar a las víctimas, endulzándoles el oído con propuestas lucrativas de trabajo que después se esfuman y se convierten en un calvario durante mucho tiempo.

La voz de alerta la dan la Unidad  de Trata y Tráfico de Personas de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) y  Detectives de Bolivia (Detecbol). Ambas coinciden en que el avance tecnológico, así como es muy beneficioso para la sociedad, también es utilizado como una máscara que encubre a verdaderos lobos vestidos de ovejas. 

El sargento Jorge Uriarte es uno de los tres investigadores de la Unidad de Trata y Tráfico de Personas de la Felcc y un conocedor del modus operandi de quienes consuman el delito.

Sabe, por ejemplo, que los delincuentes estudian a sus víctimas ingresando a sus datos personales que están en las redes sociales, que les ofrecen amistad y cuando se dan cuenta de que tienen problemas familiares, necesidades económicas o deseos de ser modelos o azafatas, tiran el anzuelo. “Les ofrecen no solo trabajo, sino también vivienda y afecto”, narra este investigador, que dice que se ha topado con casos en los que resulta que ‘la supuesta amiga’ después somete a su víctima en rocolas  o lenocinios, o  la entrega a ‘empleadores’ que le quitan su carné.

La sargento Claudia Arigui, miembro de la misma unidad de la Felcc, dice que en enero llegaron 63 denuncias de desapariciones de personas y aclara que 45 de ellas aparecieron y se trataron solo de jóvenes que se fugaron de casa por algún problema familiar. 

“Por eso, se debe esperar en promedio 48 horas después de la desaparición para arrancar con fuerza una investigación”, enfatiza el subdirector de la Felcc, José Luis Murillo, que hace unas semanas era jefe de la Unidad de Víctimas Especiales, donde se ha topado con los ‘famosos chats’, entre delincuente y víctima, confirmándose así una supuesta relación laboral o sentimental.

“Este mismo modus operandi se aplica para el delito de trata, porque en las redes sociales están registrados datos sobre la vida privada de la gente, su dirección, teléfono, núcleo familiar, y de eso se aprovechan algunos”, estima Murillo, que también recomienda a los padres no sacar el ojo de la computadora que utilizan sus hijos.

Ante eso, sostiene que el trabajo no es fácil porque una desaparición puede ser el inicio de un tráfico de persona o simplemente una falsa alarma de un joven que se ha ido de casa. 

Gabriel Villarreal, jefe de operaciones de Detectives Bolivia (Detectbo), una institución que realiza investigaciones privadas, asegura que las redes sociales  así como ayudan a resolver los  casos, también a través de ellas engañan a las víctimas. Se atreve a decir que el 70% de los casos investigados se han consumado a través de la internet. En la Felcc prefieren no hablar de cifras y  porcentajes.

“Nace una amistad entre el engañador y el engañado, con ofertas de mejores días, intercambian fotos, música, les lavan el cerebro para que abandonen la casa materna, con ofertas incluso de enviarles pasajes para dentro o fuera de Bolivia. Hemos encontrado casos en los que para explotar sexualmente a una víctima, la mantienen drogada y encerrada en cuartos oscuros”, relata el investigador. 

Según el Observatorio de Trata de Personas, se identificó que los móviles del delito son para la explotación sexual y laboral, mendicidad, matrimonio servil y adopciones ilegales. El Observatorio revela también que los problemas dentro del hogar influyen para que los adolescentes escape y sean carne vulnerable para quedar atrapados en las redes de quienes se dedican a la trata de personas
  ANÁLISIS  

Solo el 15% de los casos logran ser denunciados
WÁLTER ARCE SÁNCHEZ - JEFE DE MISIÓN DE LA ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL PARA LOS MIGRANTES

Solo el 15% de los casos de trata salen a la luz. En 2012 hubo 260 denuncias y en 2013 fueron 320. Esto quiere decir que la cantidad real es mucho mayor. Ahora, hay también que aclarar que las cifras de desapariciones, que son mucho más pero que no existen datos precisos, no deben ser generalizadas como situaciones de tráfico de personas. Eso sería un error.

Cuando uno analiza los expedientes policiales o del Ministerio Público, se topa con el dato de que a un acusado se lo procesa por el delito de violación y por trata, puesto que lo que suele ocurrir es que el delito mayor arrastra al menor. Esto invisibiliza el delito de tráfico de seres humanos.

 Hemos dado talleres en colegios y ahí les hemos dicho a los estudiantes que tengan cuidado con las redes sociales y mensajes de texto a través de sus teléfonos, puesto que son los canales más importantes de reclutamiento de víctimas. Hay quienes tienen 1.500 amigos pero no saben los antecedentes de ellos. Es importante que los padres puedan supervisar y apoyarlos.
Hemos logrado recuperar a víctimas no solo en Bolivia, sino de las que estaban fuera del país 

  HORA A HORA 
PARA TRATAR LA TRATA Y EL TRÁFICO  CONCEPTOS Y QUÉ HACER EN LA LUCHA

Ley contra trata y tráfico de personas

En su artículo 281 dice:
“Será sancionado con privación de libertad de 10 a 15  años, quien por cualquier medio de engaños,  abuse de la situación de dependencia de la víctima sometida a estos temas.
¿Qué es la trata de humanos?

Es la captación, el traslado o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción; al rapto, al engaño, al abuso de poder sobre otra.
¿Dónde denunciar?

Si conoces de un caso de trata de personas debes denunciarlo a:División de Trata y Tráfico de Personas de la Policía, a la Fiscalía, Servicios Legales Integrales Municipales o en la Defensoría de la Niñez (en caso de menores).
¿Quiénes tienen obligación de denunciar?

Los funcionarios públicos en ejercicio, médicos, farmacéuticos, enfermeros y
toda persona que ejerza ciencias médicas en el ejercicio de su profesión, según el artículo 286 del Código de Procedimiento Penal.
¿Qué es el tráfico de personas?

Es un delito que vulnera las leyes migratorias de un país, favoreciendo o facilitando la salida o entrada de una persona de un país a otro o    en una misma ciudad de       una nación.
  Los buscan 
Zarlet Clavijo

17 años
Zarlet Clavijo no dejó rastros en inmediaciones de El Prado de La Paz, cuando hace más de un año retornaba a su casa de Obrajes, el mediodía del 4 de junio del año pasado. Vestía un canguro rojo y un pantalón oscuro. Su familia no ha parado de buscarla desde ese momento y de exigir ayuda a las autoridades encargadas de las investigaciones.
Cyntia Canaviri Valverde

17 años
Salió el 28 de mayo de 2013, a las 18:00 aproximadamente. Salió vestida con jeans color negro, zapatillas celestes y una chamarra blanca. Desapareció en la zona central de la ciudad de La Paz. Sus familiares piden llamar de manera urgente a los teléfonos 732-92273 y al 2461924. 

Marcos Huáscar Sáinz B.
43 años
Marcos Sáinz cruzó el umbral de la puerta de su casa cuando aún no eran las 6:00 del 18 de noviembre del 2013. Mide 1,80 de estatura, es delgado, de piel blanca y de unos ojos cafés. Aquella mañana Marcos se puso una polera roja, un jean azul oscuro y zapatillas plomas. Llamar a los teléfonos: 72609987, 76600883 y 75669767. 

NO HAY TELÉFONO EN LA UNIDAD DE TRATA Y LAS DENUNCIAS TIENEN QUE SER PERSONALES

La Unidad de Trata y Tráfico de Personas está sin comandante y ya no tiene una línea telefónica a la cual los familiares puedan llamar para denunciar la desaparición de sus familiares.

El jefe, que hace pocos días fue removido a otra unidad policial, será remplazado por otro, confirmaron en la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc), pero de la línea telefónica no hay vísperas de solución, lamentan los funcionarios de esta repartición, que a pesar de esa limitación tecnológica, aseguran que se esfuerzan para investigar el tráfico de seres humanos.

“Fue en agosto cuando se nos acabó la ayuda de un organismo internacional”, coinciden los investigadores Jorge Uriarte y Claudia Argui, que saben que ese detalle no solo puede afectar a los familiares de las víctimas, sino que impide que se sepa la cantidad real de personas que fueron denunciadas como desaparecidas pero que retornaron después a sus casas.

También coinciden en que la gente, ante la desesperación, llega a su oficina a sentar la denuncia, pero que es difícil que retorne para informar la aparición. Para eso, el teléfono era de mucha ayuda.

El  subdirector de la Felcc, coronel José Luis Murillo, considera que Bolivia es un país a la vanguardia de la ley, pero es probable que ello esté por encima de las condiciones logísticas y de transporte de la institución.

El excomandante de la Policía cruceña Rolando Fernández es de los que cree que si bien el delito de trata está penado por ley,  los organismos policiales todavía no tienen la capacidad adecuada para hacer esas investigaciones, porque este tipo de delito si bien se puede consumar dentro del país trasladando a la víctima de una ciudad a otra, también se da en el campo internacional, desde Bolivia hacia fuera y viceversa.

Para él, la Policía está ejecutando investigaciones con herramientas tardicionales, sin muchas condiciones tecnológicas, situación que hace que no puedan realizar lo que ahora se llama ‘patrullaje en internet’, que no es otra cosa que el rastreo que se hace a través de las redes sociales para detectar pedófilos, traficantes de personas y violadores.

“Ahora las investigaciones son reactivas y no preventivas”, lamenta Fernández, que tampoco desconoce que la Policía hizo esfuerzos por capacitar a sus miembros en el manejo de la tecnología, pero que eso fue recién hace cuatro años y que los frutos de ese trabajo se los verán a futuro, porque los delincuentes suelen estar un paso adelante en este tema.

En la Felcc, el sargento Uriarte dijo que cuentan con conexión a internet en la oficina y que desde ahí navegan por las redes para buscar a los tratantes.

Enemiga y amiga

Las redes sociales, así como pueden ser una herramienta útil para los delincuentes, también es una plataforma para que los familiares de desaparecidos o de víctimas de tráfico de personas la utilicen como medio de búsqueda de sus seres queridos. 

En un anuncio que es compartido en Facebook, dice, por ejemplo: “Hace más de ocho meses que desapareció mi hija, cualquier información o contacto al teléfono 73292273. Firma: Rubén Canaviri Condori, padre de Cyntia Canaviri Valverde, de 17 años de edad.

Fuente: El Deber.

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