01 agosto 2013

¿No lo sabías? Hace años que nos espían.

¿No lo sabías? Hace años que nos espían
por Carlos Decker-Molina*
Un padre iracundo increpa a su hija de 17 años.
—¡Estos malditos cupones son para mujeres que están esperando familia…! ¿Tienes alguna explicación? ¿Por qué te los mandan?
En la mano del padre flameaban cuatro cupones de rebajas para la cadena de tiendas Target, en Minneapolis, concretamente para la sección “maternidad y bebés”. Podía ser un error de marketing o, ¿acaso la estudiante de 17 años estaba en cinta? Si la segunda posibilidad era la respuesta correcta, ¿cómo lo sabía Target y no el padre? 
La explicación tiene el nombre de Big Data. 
Cada día se logra 2,5 kvintillones de información que se acumula. Esa “data” proviene de diferentes fuentes: sensores que se usan en la compilación de información climática, conversaciones en los medios sociales, fotos digitales, transacciones comerciales, pagos online, posicionamientos con señales de gps desde celulares y automóviles. Toda esa megacantidad de información se acumula en Big Data. En sus interiores se establecen contactos, se crean automáticamente nuevos ángulos de compatibilidad, se delinea y establece los comportamientos del individuo en su diario vivir. Si ese individuo compra un tipo de revista, la gran computadora crea un perfil y por eso llenan sus correos con cupones de ofertas, incluidas las ofertas políticas. Obama usó el sistema en sus dos campañas. Es lo que pasó con la jovencita de 17 años: Big Data registró sus últimos comportamientos, entre ellos una visita a una farmacia, donde compró el implemento para comprobar si estaba o no en cinta. 
Hay otro Big Data que se concentra en temas de seguridad nacional y defensa, y que tiene una historia diferente. No todo comenzó con uk-usa, pero es el primer sistema multilateral de espionaje entre Inglaterra y eeuu, luego se unieron Canadá, Nueva Zelanda y Australia. Era la guerra fría, época del “todo vale”, uk-usa eran estaciones de escucha. En los 70 creció y se amplió el espionaje a las señales satelitales de los tipos Intelsat e Imarsat, fue el comienzo del hermano mayor de prism, que se llama echelon. 
El sistema permitió acumular las redes de comunicación: cables submarinos, vigilancia de la red mundial, que tecnológicamente es muy simple de controlar porque la totalidad de los datos transita por “nudos” situados en territorio estadounidense, incluyendo las conexiones europeas.
Nicky Hager, autor del libro Secret Power, escribe: “Direcciones y palabras que los servicios de información se comunican en forma de ‘diccionarios’ que reflejan preocupaciones políticas del momento. Cuando la comunicación interceptada incluye las palabras ‘terrorismo’, ‘droga’, ‘guerrilla’ o nombres como Castro, Gadafi o Sadam Hussein (en aquel tiempo) toda la comunicación es retenida y clasificada”. Es un Big Data que acumula, clasifica, “emparenta”, compatibiliza la información y va creando los perfiles que el espía necesita para sus análisis.
eeuu es un gran supermercado
George Packer, autor del libro The unwinding, relata la transformación de eeuu en un supermercado gigante donde también se compra y se vende seguridad y defensa.-
Booz Allen Hamilton es una firma consultora en estrategia y tecnología que hace trabajos para el gobierno de Washington. De hecho, en la calle Drottninggatan, de Estocolmo, está ubicada la filial sueca. En su página web no da mucha información y ponerse en contacto, a pesar de los teléfonos y direcciones de e-mail, es más difícil que encontrarse con el rey. Uno de sus empleados, hoy transformado en una celebridad, fue Edward Snowden.
Snowden, un administrador de sistemas del Centro de Operaciones de Amenazas de la nsa en Hawaii, trabajó para la cia y para la compañía de informática Dell antes de unirse a Booz Allen. Todos o la mayoría de los ejecutivos de Booz provienen de entidades del Estado como el ex director de la cia R. James Woolsey, que fue vicepresidente de la Booz hasta el 2008. El vicealmirante retirado Michael McConnell, otro vicepresidente de Booz Allen en los departamentos de política, transformación, seguridad interna y análisis de inteligencia, pasó a ser el segundo al mando de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (dni), responsable de las 17 agencias de seguridad dependientes de Washington. A estos dos nombres hay que agregar el de James Clapper, teniente general (r) ex vicepresidente de inteligencia militar de Booz Allen, (1997-1998), que en agosto de 2010 se convirtió en el cuarto dni, cargo que desempeña hasta hoy. Estos son los personajes que trabajan más de dos décadas en la privatización de gran parte de los servicios de inteligencia de eeuu y han logrado una simbiosis sin precedentes que el Estado no puede o no quiere controlar.-
McConnell, por ejemplo, pidió al Congreso legislativo que modificara la Ley de Vigilancia de Inteligencia Exterior para que la nsa pudiera espiar a países extranjeros sin necesidad de una orden.
La Armada de Estados Unidos eligió el mes de mayo a la misma compañía como parte de un consorcio para trabajar en otro proyecto multimillonario para una “nueva generación de operaciones de inteligencia, vigilancia y combate”.
Conclusiones
Para sacar un par de conclusiones debo preguntarme: ¿de dónde saqué la información? De libros, artículos de prensa, del archivo de Sveriges Radio y de entrevistas. Eso quiere decir que mi búsqueda está realizada en un ambiente político democrático con acceso a fuentes. Yo no sé si esta búsqueda se podría hacer en un ambiente dictatorial, militarizado y/o policial. Tampoco puedo imaginar que Snowden hubiese podido huir si habría trabajado para la inteligencia de Corea del Norte. Quizá, incluso, huir de Rusia no sería posible. Por eso pienso que los Assange y Snowden, así como el Gral. (r) James E. Cartwright –uno de los asesores militares favoritos de Barack Obama, según The New York Times– pudo ser la fuente de varios artículos sobre el llamado virus Stuxnet, un ataque conjunto en 2010 de eeuu e Israel contra la infraestructura informática del programa de enriquecimiento de uranio de Irán–, son los héroes de la democracia porque con sus actitudes la refuerzan; el peligro es que la política circunstancial los lleva a brazos de unos aliados que ya quisieran tener un Big Data y, si así fuera, el final sería el mismo que el de la distopía de George Orwell: terminaríamos con “dos lágrimas perfumadas de ginebra, resbalando por las mejillas…” y amando al Hermano Mayor.
*Periodista, radica en Suecia.
Fuente: Nueva Crónica
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