07 julio 2013

Derechos de autor, la gran demanda.


Desde la izq. Marco Lavayen, Yuri Ortuño, Alexis Buenseñor, Arturo Conde, Gustavo Vignioli y Santiago Schuter, durante el seminario internacional de derechos de autor realizado el miércoles 3 de julio en Cochabamba.  - José Rocha Los Tiempos
Desde la izq. Marco Lavayen, Yuri Ortuño, Alexis Buenseñor, Arturo Conde, Gustavo Vignioli y Santiago Schuter, durante el seminario internacional de derechos de autor realizado el miércoles 3 de julio en Cochabamba. - José Rocha Los Tiempos
Por Claudia Gonzáles Yaksic - Los Tiempos - 7/07/2013

Según Wikipedia, la enciclopedia libre, “el derecho de autor es un conjunto de normas jurídicas y principios que regulan los derechos morales y patrimoniales que la ley concede a los autores por el solo hecho de la creación de una obra literaria, artística, musical, científica o didáctica, esté publicada o inédita”, y que está reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, como uno de los derechos humanos fundamentales.
Sin embargo, 22 años antes de emitida la Declaración Universal de los Derechos Humanos se creó en París (Francia), la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores (Cisac), actualmente convertida en  una red mundial líder de sociedades de autores y agrupa a 231 organizaciones de gestión colectiva en 121 países del mundo, con el fin de proteger, promover, posibilitar y facilitar que los creadores y sus titulares puedan ejercer sus derechos.
En nuestro país, la encargada de velar por esos derechos es la Sociedad Boliviana de Autores y Compositores de Música (Sobodaycom), que existe desde 1941 y que es parte de la Cisac recién desde 1993 y --en un afán por dejar atrás una pesada herencia de mala imagen y malos manejos, mejorar sus servicios y captar un mayor número de socios--, propició entre el 1 y 4 de julio pasados, en las ciudades de La Paz, Santa Cruz y Cochabamba, un seminario internacional.
Los principales protagonistas de este seminario fueron Santiago Schuster, director de la Delegación Regional para América Latina y el Caribe de  la Cisac; Alexis Buenseñor, presidente del Comité Latinoamericano y del Caribe de la Cisac y Gustavo Vignioli, director de la Asociación General de Autores de Uruguay (Agadu).
Las principales recomendaciones de los expertos fueron que Bolivia debe trabajar intensamente en el registro de obras, así como en la valoración y promoción de su rico patrimonio cultural y en el apoyo particular a la Sobodaycom.

Rico patrimonio boliviano
“Ustedes tienen un patrimonio cultural envidiable y quizás porque están aquí, porque viven aquí, no se dan cuenta”, aseguró Alexis Buenseñor.
En ese sentido, dijo, es necesario que absolutamente todos los habitantes de Bolivia y, obviamente y sobre todo los principales implicados en la temática, apoyen la identidad y el patrimonio cultural boliviano y se ocupen de registrar la mayor cantidad de obras --no sólo a nivel nacional sino a nivel internacional--, considerando que el repertorio boliviano es bastante rico y se pueden hacer nuevas versiones de las grandes composiciones pasadas y de esa manera beneficiar o bien a los creadores o bien a sus sucesores, en caso de que el creador haya muerto. 

Ejemplo uruguayo
En una entrevista previa al desarrollo del citado seminario, el músico y compositor boliviano Marco Antonio Lavayen, actual director departamental de la Sobodaycom, elogió a Uruguay asegurando que es un país ejemplo para el mundo entero, ya que los habitantes pagan los derechos de autor hasta de la música que disfrutan en sus fiestas privadas.
Sobre el tema, Gustavo Vignioli señaló que el secreto de porqué le va tan bien al Uruguay es que recién a partir de los años 80 la Asociación General de Autores de Uruguay empezó a cambiar y entender que el derecho de autor no es para pelear por el cumplimiento de la ley, sino para conversar y negociar con los usuarios de música, al punto que actualmente es una de las instituciones más respetadas del Uruguay, tanto por las autoridades de gobierno como por los ciudadanos. “Se demora mucho, pero es posible”, aseguró.
La Agadu cuenta con 9.000 socios, 1.400 de ellos activos, y el año pasado logró recaudar la suma de tres millones de dólares por concepto de derechos de autor y derechos conexos, tanto en el Uruguay como en el resto del mundo,  principalmente en Argentina que es uno de sus mayores mercados.
Esa cantidad, según Alexis Buenseñor, es considerable y posesiona al país vecino entre los primeros lugares de recaudaciones de América Latina, tomando en  cuenta además el pequeño mercado que tiene el Uruguay (un poco más de tres millones de habitantes), así como la pequeña cantidad de creaciones musicales comparada con el gran repertorio que posee Bolivia, por ejemplo.
“Antes, los derechos de autor dependían de la buena voluntad del príncipe...”

Los mayores ingresos provienen de las presentaciones en vivo

En términos generales, en lo que hace a las recaudaciones, la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores obtiene el 32% del total de sus ingresos de los aportes que hacen la radio y televisión por la difusión de música.
Le sigue con un 22% las recaudaciones por concepto de reproducciones discográficas (los discos originales que compran los usuarios).
Después, un 12% de sus ingresos los obtiene de la difusión de música por satélite y audiovisuales y otro 10% por la música en vivo.
En Bolivia, donde el pago por derechos de autor --en todos los ámbitos--, es uno de los más precarios de la región, el mayor porcentaje de los escasos 30 mil dólares anuales que recauda la Sobodaycom tienen su fuente en los conciertos y las presentaciones en vivo.
Le siguen las recaudaciones obtenidas por la difusión de música en las fiestas y otros acontecimientos sociales.
Otra pequeña parte proviene del sector gastronómico y el menor porcentaje de los pagos  que efectúan las discotecas,  bares, pubs y demás lugares donde la música es el ingrediente principal.
“Todavía estamos queriendo inculcar el conocimiento de la Ley de Derechos de Autor; negociar con grandes usuarios que hasta el momento no pagan, como las televisoras y radios”, asegura Yuri Ortuño,  vicepresidente nacional de la Sobodaycom.
Según Ortuño, actualmente la institución que dirige tiene el gran desafío de alcanzar un monto de recaudaciones digno para que pueda ser distribuido entre sus cerca de mil socios.
“También estamos impulsando una ley que busca que el repertorio, en todos los géneros musicales, que se pasa en todos los medios de comunicación, en todos los espacios de radio y televisión, tenga un porcentaje mayor y de esta manera vamos a lograr que el autor, el compositor y el intérprete boliviano tengan una mayor remuneración”, afirma Ortuño.
En sus casi dos años de gestión, la directiva de la Sobodaycom trabaja --aunque con no muy gratos resultados-- para buscar el “reconocimiento de la sociedad en su conjunto, de las autoridades de gobierno y de las autoridades municipales” para que colaboren en el cumplimiento de la Ley 1322 de Derechos de Autor y Derechos conexos, aprobada el año 1992.

Fuente: Los Tiemos.
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